Ese canalla romanticón volvió a enamorarnos. Hacíamos las maletas para ir a ver a Rod Stewart con un punto de escepticismo: sus mejores años están muy lejos, sus últimos discos nos habían dejado fríos, incluido ese de versiones a lo crooner que parecía un recurso fácil de artista maduro para hacer dinero y no convenció a nadie. Lo último que firmó fue un elepé correcto sin más, Another country, que no ayudó a generar grandes expectativas. Tampoco Rod, perdonen sus fans más entregados, ha sido en realidad un número uno. Sí tiene un buen puñado de canciones memorables. Tiene carácter, personalidad, descaro, ese pelo de punta amarillo chillón, esa voz rota adorable. Pero sobre todo es un pedazo de profesional, y nos hemos fustigado tras el concierto por ponerlo en duda.
El escenario, idílico. Cap Roig, la finca gerundense en la que un millonario ruso construyó un castillo para su princesa rodeado de pinos frente a un mar abrupto. La noche del 9 de julio de 2016, perfecta, presidida por el glamour. Mucha gente guapa en el festival. Primera sorpresa: antes que Rod aparece en el escenario su big band: mucha gente con mucho talento. Coristas que cantan, bailan y llenan el escenario. Despliegue de instrumentos: violines, mandolinas, arpas cuando hacen falta, también en manos de mujer. Y para el rock una banda masculina no tan básica: dos guitarras, dos baterías (hasta tres llegaron a coincidir en la percusión), bajo, saxo y teclados. Sonido compacto, completo, envolvente. En total doce músicos sobre el escenario. Aquí os dejamos un vídeo resumen de Efe para que veáis el ambiente, y enseguida entramos en detalles.
Lentejuelas, tacones, chaquetas brillantes. Muy al estilo Las Vegas. Por un momento pensamos en Elvis, en Sinatra, en esas figuras sin igual que se rodeaban de muchos músicos para apabullar al público. Lo que no quita protagonismo al líder, sino que lo refuerza. (Lo de Las Vegas no es una licencia: es que va a encadenar nueve conciertos en el Caesar Palace en agosto).
Segunda sorpresa: hubo versiones, sí, él siempre las ha hecho, pero las de toda la vida, y casi nada de sus últimos discos. Nada del último, cosa extraordinaria en estos tiempos (y que agradecimos, aunque hay ahí un reagge simpático y alguna de aires celtas que habría encajado).
El concierto, entonces, se basó en exprimir el repertorio propio más clásico, el de ese rockero de los setenta (compañero de Ronnie Wood el Stone en los Face) que coqueteó con la estética punk en los ochenta pero desde esa facha se entregó a su lado romántico.
martes, 26 de julio de 2016
sábado, 4 de junio de 2016
De Paul McCartney amamos hasta sus defectos: fabulosa fiesta beatle en Madrid
Tiene tal cancionero a su alcance Paul McCartney que puede permitirse el lujo de prescindir de Get back, de Sgt Pepper's, de Penny Lane, de All my loving, de Drive my car, de Michelle. Porque aún así tiene material de sobra para llenar de temas inmortales las 2.40 horas de conciertazo como el que este 2 de junio de 2016 -fecha para recordar- vivimos en el Vicente Calderón. Imposible que quepa en ese lapso todo lo bueno que ha creado el más grande compositor vivo. Hubo mucho de los Beatles, en todos los registros, algo más de la mitad de las canciones. Y Paul se entrega: no para ni para beber agua, domina todos los estilos (más rockero o más baladista, sus dos caras), toca todos los instrumentos salvo la batería, es cercano al público ("Qué pasa, troncos", "Buen bolo", dice en aceptable español). El público del Calderón (¿volveremos a pisarlo?) también se entregaba, puedes comprobarlo en este castizo "oé-oé-oé" que Paul tuvo a bien seguir a la guitarra y subir a su canal de Youtube como gran recuerdo de la noche.
Fue una fiesta fabulosa. Solo cabe reprocharle -lo hacemos desde la admiración- algún momento con exceso de azúcar de esos que irritaban a John Lennon. Por ejemplo eso de sacar a dos novios a una pedida de mano en el escenario, truco que delata su cara más sentimentaloide y que ya utilizó en París. Pero pelillos a la mar: fue un conciertazo. A ver cómo digo esto: un concierto hoy de Paul es un espectáculo mucho más cuidado y completo (técnicamente) que los conciertos de apenas 50 minutos que ofrecían los Beatles en sus giras cuando ya eran un fenómeno. Aunque, es verdad, daríamos un riñón por vivir aquella experiencia histórica.
Acompañaremos esta crónica con vídeos del concierto de esos que aparecen en Youtube y desaparecen en cualquier momento, así que esperemos que duren lo suficiente para que los pinchéis. Este resumen de Efe es breve, recoee el principio y no parece de esos piratillas que luego borran.
Para vivir lo que podría ser un concierto de los Beatles, entonces, no hay nada como uno de Paul. Ninguno de sus colegas lo hizo como él. Durante su carrera en solitario, Lennon siempre evitó recurrir a sus éxitos con los Fab Four, y apenas metía una canción o dos (Come together o Yer Blues) firmada con sus compañeros, rebelde como era él hacia su propio mito; Harrison explotaba más su brillante aunque corto repertorio como compositor beatle; ambos nos dejaron hace demasiado tiempo. McCartney no tiene reparos en agarrarse a la beatlemanía, consciente como es de que su carrera en solitario tiene menos tirón, con algún momento brillante también, pero no moviliza a las masas igual. Nosotros ya habíamos disfrutado de una noche beatle con el gran Paul en 2004 (La Peineta, Madrid) y en 2010 (Hyde Park, Londres). Volvimos a envolvernos en su magia. A punto de cumplir los 74 (podía haber adaptado lo de When I'm 64) McCartney sigue en plena forma, arropado por una banda sólida. Y, como los Stones, sin necesidad de apoyarse en nuevas canciones (sí ha sacado un doble recopilatorio de su carrera en solitario), lo que le permite entregarse a la nostalgia sin disimulo. Sigue leyendo y te lo contamos todo.
Fue una fiesta fabulosa. Solo cabe reprocharle -lo hacemos desde la admiración- algún momento con exceso de azúcar de esos que irritaban a John Lennon. Por ejemplo eso de sacar a dos novios a una pedida de mano en el escenario, truco que delata su cara más sentimentaloide y que ya utilizó en París. Pero pelillos a la mar: fue un conciertazo. A ver cómo digo esto: un concierto hoy de Paul es un espectáculo mucho más cuidado y completo (técnicamente) que los conciertos de apenas 50 minutos que ofrecían los Beatles en sus giras cuando ya eran un fenómeno. Aunque, es verdad, daríamos un riñón por vivir aquella experiencia histórica.
Acompañaremos esta crónica con vídeos del concierto de esos que aparecen en Youtube y desaparecen en cualquier momento, así que esperemos que duren lo suficiente para que los pinchéis. Este resumen de Efe es breve, recoee el principio y no parece de esos piratillas que luego borran.
Para vivir lo que podría ser un concierto de los Beatles, entonces, no hay nada como uno de Paul. Ninguno de sus colegas lo hizo como él. Durante su carrera en solitario, Lennon siempre evitó recurrir a sus éxitos con los Fab Four, y apenas metía una canción o dos (Come together o Yer Blues) firmada con sus compañeros, rebelde como era él hacia su propio mito; Harrison explotaba más su brillante aunque corto repertorio como compositor beatle; ambos nos dejaron hace demasiado tiempo. McCartney no tiene reparos en agarrarse a la beatlemanía, consciente como es de que su carrera en solitario tiene menos tirón, con algún momento brillante también, pero no moviliza a las masas igual. Nosotros ya habíamos disfrutado de una noche beatle con el gran Paul en 2004 (La Peineta, Madrid) y en 2010 (Hyde Park, Londres). Volvimos a envolvernos en su magia. A punto de cumplir los 74 (podía haber adaptado lo de When I'm 64) McCartney sigue en plena forma, arropado por una banda sólida. Y, como los Stones, sin necesidad de apoyarse en nuevas canciones (sí ha sacado un doble recopilatorio de su carrera en solitario), lo que le permite entregarse a la nostalgia sin disimulo. Sigue leyendo y te lo contamos todo.
miércoles, 1 de junio de 2016
Sí, sí, sí, Paul McCartney ya está aquí. Así va a ser su concierto en Madrid
¡Que viene Paul! Hemos salido de nuestro letargo para celebrar que el Beatle estará en el estadio Vicente Calderón mañana 2 de junio con el espectáculo de su gira One on One. Esperamos inquietos para ir en familia, y eso que ya hemos vivido dos veces esa gran fiesta llena de carga nostálgica que son los conciertos de Paul. Para ir abriendo boca, aquí os dejamos el vídeo en que el Sir saluda a su público madirleño y le pide que se anime (porque, cosa extraña, parece que quedan entradas aún). Esto dice:
Si repasas esta entrada del blog verás nuestra crónica desde el Hyde Park de Londres del concierto de Paul en el verano de 2010, que disfrutamos de lo lindo. De esta gira hablan maravillas y nos llegan pequeños fragmentos como este Hey Jude que coreaba el público argentino en Buenos Aires hace unas pocas semanas. Ese tema es siempre uno de los grandes momentos en todos sus conciertos (en el anterior recital que dio en Madrid, en la Peineta en 2004, Paul tuvo que pedir al entusiasmado público que parara con el "nanananá" para pasar a la siguiente canción).
¿Que nos espera en esta gira? Sigue leyendo y lo sabrás todo (y podrás ir escuchando la lista de canciones).
viernes, 8 de enero de 2016
Nuestras 10 canciones del año 2015: Robe, Blur, Salto, Keith Richards, Vintage Trouble...
Que sí, que ya hemos acabado el turrón, que hemos empezado 2016, año en que os deseamos lo mejor. Aún teníamos pendiente echar la vista atrás para elegir lo mejor del 2015 que se nos ha terminado. Un año que nos ha decepcionado un poquito en nuestra alma rockera porque apenas hay nada de buenas bandas guitarreras de las que nos motivan más. Pero también hay mucho bueno que contaros. Sobre todo reapariciones de gente muy ilustre, pero también algún descubrimiento y gente emergente. Nos mojamos de forma personal: esta lista es la nuestra, coincida o no con las que hacen los críticos. Aquí las 10 canciones que han formado nuestra banda sonora de 2015. Disfrutadla como nosotros:
1. Robe. Un suspiro acompasado (Lo que aletea en nuestras cabezas).
Uno de los regresos que estábamos esperando ha resultado un sorpresón. El líder de Extremoduro se pone tierno en el primer álbum que firma con su propio nombre. Ha cambiado guitarras por violines, su poesía suena preciosa aunque no pierde ese aire canalla que le caracteriza y el resultado es así de bonito.
2. Blur. Ong Ong (The Magic Whip)
Otro regreso sonado ha sido el de Blur, banda mítica del brit pop de los noventa que dejó buen sabor. Damon Albarn ya había dado muestras de que es un valor del presente en solitario; reunió a su banda en principio solo para una gira, pero durante una escala en Hong Kong que se prolongó más de lo previsto parieron un álbum tremendo que incluye algunas de las mejores canciones que han hecho. Como esta.
3. Salto. Monster (Salto).
Debe ser la primera vez que metemos tanta producción española en una lista. Y por fin un artista emergente: Germán Salto ha sacado un discazo con su nuevo proyecto, de aroma muy beatleliano, que incluye esta deliciosa canción folk. No lo encontramos en Youtube (no se han puesto un nombre muy fácil de encontrar en la red, avisamos). Así que os pegamos en Spotify el álbum entero.
Y seguid leyendo que hay 7 más.
sábado, 26 de diciembre de 2015
El concierto del año: Cracker nos sacude con suave country y punk vaquero
Hemos tardado en digerirlo y en poder contarlo. El pasado 1 de diciembre pudimos vivir el que creemos el concierto del año en Madrid: la banda californiana Cracker, a la que llevábamos un tiempo escuchando en plan atracón. Fue una actuación soberbia, de unas dos horas, en la Sala El Sol, parte de una gira europea con once fechas en España, país por el que sienten debilidad. Cracker, por si no los sabéis, tiene la gran virtud de saber moverse entre el country más tradicional y el punk-rock más rabioso, hijos como son del rock alternativo de los 90 y del movimiento que vino a llamarse cowpunk, o punk vaquero. Ah, y con letras muy combativas o sarcásticas que denuncian la desigualdad social. No seguiremos sin que escuchéis algo tan bonito como este 'Torches and Pichforks'. Ojo a la letra: os vamos a combatir en vuestras mansiones fortificadas, vamos a combatir a vuestros matones y abogados, a vuestros guardias de seguridad. Todo eso en una suave balada folk.
Si queréis saber más sobre la ideología y actitud de esta banda podéis leer esta entrevista en Babelia, previa a su concierto en Madrid y posterior a los atentados de París, ante los que plantan los "cojones gordos" del toro de Osborne. Hablan ahí de cómo ven el mercado del disco está “como la Edad Media: dominado por grandes señores. Internet ha sido muy bueno para la creatividad, pero no para hacer dinero con ella”, cuenta David Lowery, que además de músico es matemático, profesor universitario de gestión cultural y activista por los derechos de los músicos. Un tipo singular. Pero en el sonido de Cracker es igualmente clave Johnny Hickman, mago de la guitarra eléctrica y poseedor de un vozarrón que utilizan en los temas más country. En directo se advierte mejor el peso que tiene en la banda. El resto del grupo varía, viene y va. Ellos dos son el núcleo.
Si queréis saber más sobre la ideología y actitud de esta banda podéis leer esta entrevista en Babelia, previa a su concierto en Madrid y posterior a los atentados de París, ante los que plantan los "cojones gordos" del toro de Osborne. Hablan ahí de cómo ven el mercado del disco está “como la Edad Media: dominado por grandes señores. Internet ha sido muy bueno para la creatividad, pero no para hacer dinero con ella”, cuenta David Lowery, que además de músico es matemático, profesor universitario de gestión cultural y activista por los derechos de los músicos. Un tipo singular. Pero en el sonido de Cracker es igualmente clave Johnny Hickman, mago de la guitarra eléctrica y poseedor de un vozarrón que utilizan en los temas más country. En directo se advierte mejor el peso que tiene en la banda. El resto del grupo varía, viene y va. Ellos dos son el núcleo.
viernes, 23 de octubre de 2015
John Lennon no tenía razón: las diez canciones que odiaba de los Beatles
Leemos a Xavier Valiñio en Efeeme una lista de las diez canciones de los Beatles que John Lennon detestaba, según dijo en algún momento de su vida. Bueno, no vamos a caer en la ingenuidad de defender cualquier cosa que firmaran los Fab Four, quienes trabajaron a un ritmo frenético de dos álbumes por año, más un montón de singles, lo que explica esos temas de relleno poco trabajados. Comprendamos también que, después de conocer a Dylan, a John le importaban mucho las letras, y se avergonzaba de muchas que escribió o tuvo que interpretar. Pero queremos repasar esa lista para señalar qué canciones son salvables -parece haber un claro sesgo en contra de las creaciones de McCartney- y señalaremos alguna ausencia. La falta más notable, lo sentimos por la maravillosa película de animación que inspiró, es Yellow Submarine, tema simplón e infantiloide que seguramente escribieron Lennon y McCartney para burlarse de Ringo Starr (repitieron la jugada con Octopus Garden). Vamos a recordarla para entender que los Beatles también hicieron vulgaridades, pero que no siempre uno es buen juez de sí mismo (y menos de su encarnizado rival). Luego pasamos a detallar la lista:
Esta es la lista de Efeeme y nuestras muchas pero fundadas objeciones:
Esta es la lista de Efeeme y nuestras muchas pero fundadas objeciones:
viernes, 14 de agosto de 2015
Documento histórico: la última filmación de John Lennon rockeando a gusto
Última hora: nos llega este estremecedor documento de nuestro admirado Diego A. Manrique, que lo cuenta así: "¡Emocionante! La última filmación de John Lennon haciendo música, rockeando a gusto. El realizador Jay Dubin fue contratado para captar a Lennon en acción con Andy Newmark, Earl Slick y Hugh McCracken, con vistas a futuros video clips para promocionar Double Fantasy. Se rodó en el estudio neoyorquino Hit Factory, el 19 de agosto de1980. Durante años, se creyó que el material de Jay Dubin había sido destruido por Lennon ("demasiado chupado, parezco un pájaro"). En realidad, Yoko tiene almacenadas esas imágenes, que apenas han sido usadas".
Lee aquí el post completo de Diego A. Manrique en Facebook
Es una pena que las imágenes sean tan incompletas, con más planos de la mano que del rostro, y no siempre bien conectadas al sonido. Pero el documento histórico es de enorme valor. Y John suena con toda la fuerza que tenía a los 40, cuando regresaba de un largo descanso, fuerza que le truncó aquel asesino a la puerta de su casa. Disfrutad del vídeo (lo que dure en la red, que los dueños de estos derechos son muy suyos). Maldito seas, Mark David Chapman.
jueves, 13 de agosto de 2015
The Who en Glastonbury: rock y canas
En Glastonbury hay cada vez más teclados y menos guitarras, pero nada sonó con más fuerza que The Who. Hay quien vaticina el fin de los macrofestivales
En 1968, los Rolling Stones invitaron a ilustres colegas a su Rock and Roll Circus, disco y telefilme que se grabaría con público. En la velada estuvieron John Lennon y Eric Clapton con un potente blues o los Jethro Tull. Pero la actuación que intimidó a los mismísimos Stones fue la de los Who, tremendos con A Quick One While He's Away. Entre eso y que la cosa acabó muy de madrugada, la banda de Jagger y Richards no tuvo su noche. Y aquella sesión histórica se quedó en un cajón casi tres décadas: no se editó hasta 1996.
Lee el artículo completo de Ricardo de Querol en El País.
domingo, 17 de mayo de 2015
En la muerte de B.B. King: los últimos reyes se nos van sin relevo a la vista
"Lennon, Elvis, Hendrix, Janis, Morrison. Sinatra, Michael Jackson,
Freddy Mercury, Cobain, Lou Reed. Louis Armstrong, Miles Davis, Billie
Holiday, Aretha Frankin. Paco de Lucía. B. B. King.
Los reyes de la música del siglo XX van mudándose al panteón. Y los que
siguen aquí —Dylan, Jagger, Springsteen— dejan atrás sus mejores años
sin que hayamos identificado a los sucesores en las siguientes
generaciones.
No hay relevo a la vista: la música como fenómeno de masas, con estrellas que todos conocían y salían una y otra vez en la radio y la televisión, o al menos ejercían una influencia enorme en un estilo, se agota". (Lee aquí el artículo completo de Ricardo de Querol en El País)
No hay relevo a la vista: la música como fenómeno de masas, con estrellas que todos conocían y salían una y otra vez en la radio y la televisión, o al menos ejercían una influencia enorme en un estilo, se agota". (Lee aquí el artículo completo de Ricardo de Querol en El País)
sábado, 25 de abril de 2015
Violines, trompetas y coros góspel: primavera retro con Matthew E. White y Natalie Prass
Estos sonidos generan cierto debate en casa, que nosotros somos más guitarreros, pero merecen que les prestemos atención. La factoría de Matthew E. White está llenando esta primavera de canciones de apariencia vintage, de coros góspel, de violines y trompetas. White es el autor de uno de los discos más aplaudidos este año, Fresh Blood, en el que mezcla con dulzura y sensibilidad retazos de soul, góspel y rock sureño, y en el que se luce con orquestaciones que deben mucho al sonido de finales de los sesenta y, sobre todo, primeros setenta, diríamos que con guiños sobre todo a la música negra de entonces, pero también, en cierto modo, al estilo de Paul McCartney (y alguna coda que la que viene a continuación y recuerda al nanananá la de Hey Jude). A ratos suena como las bandas sonoras de series de televisión de los setenta, o a musicales de la época, otros ratos crees estar en una Iglesia baptista, en algún momento parece el hilo musical. Pero rebosa belleza. Es un disco de tono tristón, por las letras que aluden a tragedias varias (incluidos los abusos sexuales o la muerte de Philip Seymour Hoffman) y por la voz profunda y frágil de White, pero el músico convierte ese dolor en luz, en esperanza. Para que os hagáis una idea, esto es Feeling Good is Good Enough.
Pero es que de la factoría de White, llamada Spacebomb, situada en Richmond (Virginia), nos llega esta otra maravilla. Un disco muy suavecito y melancólico, bonito a rabiar, de Natalie Prass en el que también abundan las orquestas de cuerdas y vientos y que se llama como esta chica. Esto que suena es My Baby Don't Understand Me, aquí en versión acústica.
Vayamos con lo que se ha dicho en la crítica de ambos álbumes, que han llamado mucho la atención.
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