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sábado, 3 de agosto de 2019

Muse en el Wanda: abrumador, retrofuturista y un poquito populista

No nos perdemos los grandes conciertos, ya lo sabéis. Y Muse, una de las bandas más diferentes, más potentes y más controvertidas del rock del fin del siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI, paró el viernes 26 de junio en el estadio Wanda Metropolitano de Madrid, allí estuvimos. No podemos evitar unos sentimientos ambivalentes ante el grupo británico (de Teignmouth, suroeste de Inglaterra). Tienen un punto extravagante, pretencioso, que a muchos irrita. Pero su rock tiene épica auténtica, momentos emocionantes, canciones intensas. Y su líder, Matt Bellamy, tiene un gran nivel como autor, como cantante (operístico, domina un alto rango y llega a notas altísimas) y como guitarrista, habilidoso y contundente. Decíamos que son extravagantes, y a la vez brillantes. Que exageran lo que pueden exagerar. Y que sus canciones parecen diseñadas para el rock de estadio, con momentos que invitan al público a corear. ¿Populistas?
Por ejemplo aquí en Uprising.



El espectáculo desplegado en el Wanda fue convincente, aunque desde nuestra posición en la grada lateral alta el sonido llegaba muy débil. Con ese pero, nos fuimos con la sensación de que todo el espectáculo estaba bien planificado con profesionalidad y talento. El sonido es casi idéntico al de los discos, y eso revela la solvencia de los tres músicos, pero habríamos agradecido algo que pueda parecer improvisado, menos esconsertado. Y a menudo el espectáculo (hombres con luces, robots gigantes, un monstruo hinchable) parece imponerse a lo musical, cuando tienen repertorio de sobra. Sigue leyendo que hay mucho que comentar.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Roger Waters, activista en Madrid: "Trump es un cerdo". Nuestras tres noches para la historia con Pink Floyd


No nos habíamos olvidado de vosotros, no. Continuamos nuestro repaso a los mejores conciertos de lo que llevamos de año. Uno muy especial: Jueves 24 de mayo de este año 2018. Wizink Center, antiguo Palacio de los Deportes, en Madrid. Roger Waters en su gira 'Us and Them', que desde su nombre mismo se agarra sin disimulo al fabuloso repertorio de Pink Floyd. Es normal: fue tan grande esa obra que ninguna carrera en solitario posterior (discreta por lo demás) podía eclipsarla. Como esperábamos, predominó el cancionero de una banda fundamental en la historia del rock, dominadora de un sonido perfecto en la ejecución y producción, complejo, ambicioso, con una pretensión artística muy por encima de la mayoría de éxitos del pop.
Pero esta noche no fue solo una vuelta al pasado. Oímos y disfrutamos de los temas emblemáticos de Pink Floyd, aunque entre ellos se eligieron los que son más propios de Waters antes que los que tienen más huella de los otros miembros.
El montaje estaba bien pensado aunque no tan apabullante como en otras ocasiones (como el de The Wall en 2011): esta vez, durante la segunda mitad del concierto, presidía el pabellón la enorme reproducción de la Battersea Power Station, esa fábrica con enormes chimeneas en el extrarradio de Londres que hemos visto más de una vez desde el tren del aeropuerto de Gatwick, y que es portada del disco Animals. Eso sí, los mensajes pacifistas y sociales de la banda, que en su día eran oscuros y enigmáticos, se pusieron al día hasta convertirse en rabiosamente actuales. Y, desde luego, obvios, directos.
Mientras sonaba Pigs, los lemas que leíamos en la fábrica de luz no dejaban margen para la interpretación: "Trump es un cerdo", se leía en perfecto español y enormes caracteres. Y, a continuación, el lema Resist. Hubo para otras causas además del peligroso presidente de EE UU: defensa de los refugiados, críticas al capitalismo que se había derrumbado en 2008, y hasta desfilaron por las pantallas las imágenes de líderes políticos de ayer y hoy, de Reagan y Thatcher a Berlusconi, Theresa May... y hasta Mariano Rajoy, por entonces en sus últimos días (sin saberlo) porque en pocos días lo desalojaría de La Moncloa una moción de censura.
Aprovecharemos este post para repasar nuestros dos anteriores encuentros con lo que ha pervivido de Pink Floyd, la banda de la que Waters fue fundador y que lideró (tras la caída del ídolo Syd Barret, el diamante loco, en 1968, aquí se cuenta todo eso) hasta la ruptura de la formación más emblemática en 1983. Mientras desarrollamos esto, este vídeo resume lo mejor de lo mejor de esta noche en el Palacio con Roger Waters, figura clave de la historia de la música que hace muy bien en reivindicar su legado.



miércoles, 18 de julio de 2018

¿El concierto del año? Así fue el fiestón de Arcade Fire en el Palacio de Madrid



Vamos a aprovechar el veranito, que ya había ganas, para repasar los mejores conciertos del curso que damos por terminado en este hemisferio norte (enviamos de todas formas un saludo a nuestros lectores del hemisferio sur, esos que están en pleno invierno). Al grano: de lo mejorcito ocurrido este año en Madrid fue el concierto de Arcade Fire el 24 de abril de 2018, noche mágica en el Palacio de los Deportes, que ahora se llama Wizink Center. Vamos a repasar a pinceladas su carrera y el concierto, pero esta vez tenemos que empezar por el final. El concierto, la fiesta, terminó así. Como un carnaval de Nueva Orleans. Con los músicos tocando Wake up acompañados por la Preservation Hall Jazz Band bajando del escenario, cruzando entre el público, adentrándose en el parking y... ¡saliendo a la calle!




Es uno de los momentazos más extraordinarios que hemos vivido en un concierto. Aquí lo podéis ver desde otra perspectiva, la de los que estaban en el parking.



Y aquí veis como se agolpaba la gente al verlos aparecer en los alrededores del Palacio. Por una vez se llevaron premio los que salen rápido...



Ocurrió al final de una noche memorable. Vamos a decirlo de entrada: no nos gusta el último disco de Arcade Fire, Everything now. Creemos que esta banda está abusando del ingrediente electrónico y añoramos sus tiempos más folk, cuando compusieron ese grandioso himno que es Wake up, probablemente la mejor canción de lo que llevamos de siglo XXI. Pero eso no quita para que la banda exhiba un directo brutal, que la consagra como una de las formaciones más innovadoras de nuestro tiempo. Y que también bailemos algunas de sus piezas más disco.
 Ellos no se cortan en describirse a sí mismos: “Seguimos siendo el mejor grupo en directo del mundo”, dicen en esta entrevista con Xavi Sancho. Y se revuelven contra las críticas a Everything Now." Mira, todas las bandas sacan un disco de mierda, y si se supone que este es nuestro disco de mierda no puedo estar más feliz”.

Sigue leyendo y te lo contamos todo, todo. Sobre su carrera y sobre el concierto.

jueves, 12 de julio de 2018

¿Es esta la despedida del dios Eric Clapton? Peregrinamos a Hyde Park


Eric Clapton is God, se leía en pintadas en Londres a mediados de los años sesenta. Eric Clapton ha sido desde entonces y todavía es el dios de la guitarra. Solo cabe un guitarrista eléctrico a su nivel: el fallecido Jimmy Hendrix, y ambos se influyeron mutuamente en aquellos años en que el blues, ignorado en su tierra americana, bullía en la capital británica. Hendrix y Clapton ocupan los números 1 y 2 del podio histórico de Rolling Stone. Quizás Hendrix fue más revolucionario, vale, también lo adoramos. Y colocaríamos también en el olimpo a BB King, que estuvo más centrado en su género el blues. Pero Clapton es la referencia absoluta de la guitarra del rock de toda la vida, el clásico y el más cercano al blues, que son géneros padre e hijo. Su forma de tocar es perfecta, cada nota donde debe, los punteos que te llevan a algún sitio, las virguerías solo cuando tocan y ni una de más. Ha escrito el canon de la guitarra rock. Todo lo que ha venido después ha tenido su huella.
Nos había alarmado la noticia de que el bueno de Eric, ya con 73 años, sufría una enfermedad nerviosa que le afectaba a la interpretación, y que se estaba planteando abandonar los escenarios. Además empieza a sufrir sordera. Eso supimos en 2016, y pensamos que nunca volveríamos a oírle (lo hicimos en Barcelona en 1995, en una maravillosa velada de blues en el Palau Sant Jordi).


Pero parece que Mano Lenta, como también se le conoce, se ha sentido bien en los contados conciertos que programó en 2017, repartidos entre Inglaterra y California. En 2018 ha planteado otra minigira: dos fechas en Alemania, una en Londres y dos en Nueva York. Así que a Londres que tiramos, nos lo íbamos a perder. Y es que figuraba en un cartel fabuloso: el British Summer Time en Hyde Park, lugar mítico de la historia del rock. Antes que a él podríamos escuchar a otro mito de las seis cuerdas: Carlos Santana. A un bluesman actual contundente, Gary Clark Jr. Y a un viejo colega, Steve Winwood, con el que formó la efímera pero notable banda Blind Faith.
Una gran noticia: Eric está en plena forma. Tocó como siempre. Como nadie más toca ya, que no tenemos a Jimmy ni a BB King. Por ejemplo, así sonó su clásico Crossroads. Impecable.



Sigue leyendo que te lo vamos a contar todo, todo, todo. Vamos a repasar las claves y los mejores momentos de su magnífica carrera y os contaremos la mágica atmósfera que se respiraba en el festival pese a un sol de justicia y altas temporaturas en Londres. Sin pasarnos por alto a los otros grandes que pasaron por ese festival... No te puedes perder todo eso.


sábado, 30 de diciembre de 2017

Cuando el gigante Tom Jones conquistó el Teatro Real


El año que se nos escurre de los dedos ha tenido mucha música. Terminamos con este post esta serie en que hemos repasado los grandes conciertos del 2017: 29 de julio, magnífico escenario: el Teatro Real de Madrid. Un buen festival de verano: Universal Music. Señoras, señores, con ustedes el gran Tom Jones.
Una voz emblemática de la música del siglo XX: ¿quién cantó mejor y está vivo? Sin Elvis ni Sinatra, no encuentro muchos rivales para el cantante de Treforest, Gales), con medio siglo de trayectoria a sus espaldas, el hombre que sedujo a la humanidad con su estilo, un torrente vocal y una cuidada selección de blues, soul, pop y rock en su repertorio.
Como apertivo hemos encontrado este vídeo (de sonido mejorable) de aquella noche de verano en el Real:


Sigue leyendo y te contaremos más de su carrera y de su concierto en Madrid.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Así fue DCode 2017: brillantes Band of Horses, nostalgia con Liam Gallagher y unos bailes


Seguimos buceando en los mejores conciertos vividos en este 2017. Buen cartel para DCode, celebrado el 9 de septiembre en un lugar que nos trae muy buenos recuerdos: el recinto posterior a la Facultad de Periodismo de la Ciudad Universitaria. ¡Pues no han pasado cosas en esos prados junto al campo de rugby! Bueno, pues en DCode prestamos especial atención a tres bandas. Llegamos con Liam Gallagher, que había ganas de verle (y de compararlo con Noel), y a ratos nos recordó tiempos mejores. Más tarde, Franz Ferdinand nos puso a todos a bailar, y eso es buena cosa cuando se llega a la según qué horas. Pero ya tenemos veredicto: los ganadores de la tarde-noche fueron Band of Horses, que tocaron en medio de los anteriores. De Band of Horses no os habíamos escrito antes (impedonable) pero es de lo mejor que circula hoy por ahí: esta maravilla se llama No one's gonna love you.



Concidimos con lo que escribió Fernando Neira en El País: "Erigidos ya en atípico grupo de masas, Band of Horses reinaron en el tramo central de la noche con un concierto que más pareció un torbellino. Sus discos acostumbran a ser algo irregulares y dispersos, pero ese rock melódico y directo, impregnado de una suerte de épica campestre, resulta muy contagioso y adictivo sobre las tablas". Adictivo como la droga más potente, añadiremos, porque luego nos pasamos algunas semanas que no oíamos otra cosa.

Vayamos por orden. Primero Liam, luego los Horses y para cerrar Franz Ferdinand. Sigue leyendo, que lo contamos todo.

martes, 26 de diciembre de 2017

Cuatro décadas con Rosendo el Auténtico: nuestro reencuentro en el Botánico

Se acerca el fin de año, y os teníamos abandonados, así que vamos a repasar los mejores conciertos que hemos presenciado en este año que se nos escurre entre los dedos. Ya os escribimos sobre el derroche de Foo Fighters y la delicadeza de Lumineers en Mad Cool; sobre el poderío de Guns'n Roses en la despedida del Vicente Calderón, sobre el meritorio country-rock de Blackberry Smoke. Pero ha habido más. Y queremos empezar por el reencuentro con un viejo amigo en un entorno agradable, el Jardín Botánico de Madrid. Señores, pónganse en pie. Con ustedes el gran Rosendo Mercado.
Con todo lo anglófilos que se nos considere, que lo somos y mucho, sentimos enorme cariño por los rockeros en español. Y ahí Rosendo es una de las referencias absolutas, un mito de nuestra generación, un tipo auténtico por cuyas venas el corre rock and roll. Un vecino encantador y sencillo, que no parece creerse su leyenda: gran personalidad a la voz, uso del lenguaje sabio de la calle, carisma y una habilidad a la guitarra, mejor con distorsión, que nos remite al irlandés Rory Gallagher, por el que dijo sentir enorme admiración ("Yo compré la primera entrada para ver a Rory Gallagher en el Monumental. Estuve haciendo cola como un cabrón desde tempranito. Era mi ídolo"). Ahora repasamos su historia, pero vayamos antes con un vídeo (oficial, este sí) de aquella bonita noche de verano, el 10 de julio de 2017.



¿Qué os podemos contar de la trayectoria de Rosendo? Tenemos que resumir mucho para pasar a contar el concierto, pero este chico de Carabanchel fue una pieza clave del movimiento conocido como El Rollo, un resurgir del rock en el Madrid de los últimos años de la dictadura y primeros de la Transición.

jueves, 13 de julio de 2017

Unas gotas de Lumineers y un torrente de Foo Fighters en Mad Cool 2017


Disfrutamos de lo lindo en Mad Cool, y que nadie nos mire mal, que nosotros estuvimos el 6 de julio de este 2017 en la Caja Mágica de Madrid. La víspera del negro viernes, día 7, cuando ocurrió una tragedia que ha ensombrecido todo el festival: la muerte del artista acrobático Pedro Aunión, a la que nos referiremos al final de este post. No había llegado, entonces, el mal rollo generado por este accidente, y ese día el cartel se anunciaba potente: dos figuras de primera fila que ansiábamos vivir en directo (Lumineers y Foo Fighters), gente interesante a la que prestamos atención (Foals, Belle and Sebastian), una pequeña decepción (Kurt Vile) y otros que no llegamos a ver aunque pretendíamos hacerlo (Quique González, nos arrepentiremos de esto, o Katfish and The Bottlemen). Porque en el recinto enorme no se llega a todo, si te quedas viendo algo chulo te pierdes otra cosa chula. Se juntaron 45.000 almas, que a primera hora de la tarde estaban más repartidas, pero al llegar la actuación estelar de la noche se apiñaban frente al escenario principal abarrotando la enorme explanada de falso césped.


Tras el diluvio, Lumineers hicieron salir el sol

Cayó lluvia furiosa, gotas gordas y pesadas lanzadas como misiles, sobre Madrid en las horas previas al inicio de los conciertos. Los accesos obligaban a pisar barro (no nos pongamos exquisitos, eso ya pasó en Woodstock en 1969). Se retrasaron las primeras actuaciones, y Lumineers eran una de nuestras bandas más ansiadas (os escribimos sobre ellos en este post). Esta gente de Colorado nos pone de buen humor al instante su folk con influencias bluegrass, ese sonido tan romántico y auténtico nacido en los Apalaches de los emigrantes irlandeses y escoceses, caracterizado por voces altas, a veces dos o tres en coro, de sonido desgarrado. Dijo de ellos Pepe Maza en Ruta 66 que "suenan a verde llanura, a tienda de campaña y a hoguera, a tabaco de liar, a venado a la brasa". Suelen dar conciertos muy emotivos, y a veces se meten entre el público a cantar, pero no fue el caso. Debido al aguacero y a lo apretado del cartel, acortaron en mucho la hora de actuación prevista, y se quedó en media hora, apenas siete canciones (aquí la lista). Una pena porque al día siguiente en Barcelona hicieron el doble: 14.
En Mad Cool empezaron con la bellísima Flowers In Your Head, y la segunda ya era su mayor éxito: Ho Hey. Siguieron cuatro temas de su segundo álbum Cleopatra (que nos excita menos pero tiene su valor, e incluye una pieza muy bonita, Sleep on the Floor). Así que sorprendentemente pronto sonó como última canción, ni bis ni nada, Stubborn Love, quizás el tema más bello que han escrito y que al público le encanta corear ("Keep your head up, keep your love"). Así que Lumineers nos iluminaron el día en un bello atardecer después de la tormenta. Pena que nos supo a poco, pero se disfrutó.
En Youtube quedó este testimonio de su interpretación de Cleopatra en Mad Cool. Y añadimos un concierto completo en Nueva Orleans de sus inicios (2012) porque nos mola mucho.





Sigue leyendo que viene más, incluido el plato fuerte de la noche: Foo Fighters...


viernes, 7 de julio de 2017

Lo mejor de Glastonbury 2017 en diez momentazos (y no, no se reunió Oasis)


Otra vez nos lo hemos perdido. Queremos decir que tampoco en 2017 hemos podido cumplir nuestro sueño de pasar cinco días en la campiña inglesa para seguir Glastonbury, el gran festival de rock a este lado del charco desde hace muchos años. Pero las 135.000 entradas se agotaron en menos de una hora mucho antes de que se conociera a los artistas que estarían en el cartel. Aún así, entre BBC2 (alguna web replicaba su señal para burlar el tema de derechos fuera de Reino Unido) y Youtube nos hemos podido hacer una idea de lo que hubo allí en este glorioso fin de semana. Así que vamos a seleccionar los diez nombres y momentos que más nos han llamado la atención para que los disfrutéis con nosotros.

Noel y Liam cantan 'Don't Look Bach in Anger' por separado

Es una tradición de Glastonbury que todos los años se especule con una reaparición de Oasis con los irreconciliables hermanos Gallagher. Y es una tradición que el rumor se quede en eso. Demasiado bonito para ser verdad: para hacerse una idea de la desastrosa relación entre ambos, seguid el Twitter de Liam, donde se permite pedir perdón en nombre de su hermano por su ausencia en el concierto-homenaje a las víctimas del atentado de Manchester. Eso es mala leche, y utilizar las desgracias en provecho propio. A lo que íbamos: Liam actuó en Glastonbury y dejó muy frío al personal porque su repertorio sin Noel es decepcionante. Como resulta que Don't Look Back in Anger se convirtió en un himno de los de Manchester tras el golpe terrorista, que la gente cantaba en las manifestaciones, Liam invitó al público a cantarla con él (no suele interpretarla en sus giras, supongo que porque la original tenia la voz de Noel). Y Noel no estaba en el cartel de Glasto, pero asistió a presentar el documental Supersonic, y también se animó a hacer lo mismo. Aquí los dos momentos de los Gallagher y un recuerdo de las concentraciones en Manchester. Y aquí la crónica del desencuentro.
Vale, Liam quizás fuera la voz de Oasis, un poco empeorada con los años, pero Noel era el alma de la banca. Y en concreto compuso y cantaba esta canción maravillosa, convertida en una especie de Imagine en el nuevo siglo.







Sigue leyendo que hay mucho más: Foo Fighters, Father John Misty, Lorde, Radiohead...

domingo, 18 de junio de 2017

La exhibición de Slash con Guns N’ Roses en el adiós del Calderón, templo del rock


Demasiadas emociones a la vez. Reencuentro con Guns N’ Roses con su formación (casi) clásica. Es decir, no la seudobanda impropia del mítico nombre que quiso formar a su alrededor Axl Rose con escaso éxito, y que solo pudo dar un álbum muy mediocre en 15 años, sino la formación legendaria que cuenta con uno de los mejores guitarristas de rock de todos los tiempos, un tipo con sombrero y largos pelos rizados llamado Saul Hudson y conocido como Slash (textualmente, "tajo" o "cuchillada", pero que se refería más bien a que era muy inquieto de niño, un viborilla). Ese grupo, decía, que cuenta con un cancionero grabado en nuestra memoria en los últimos años ochenta y primeros noventa; repertorio que ha envejecido, oiga, bastante bien.

Más motivos para la nostalgia: era nuestra despedida del Vicente Calderón, el gran templo del rock de estadio en Madrid, donde hemos vivido momentos muy emocionantes (Stones dos veces, McCartney, Dire Straits, Pink Floyd...). El Calderón acogerá un último concierto nada rockero (de Alejandro Sanz, el día 24) antes de ser demolido, algo que nos produce gran tristeza a nosotros, que no compartimos la pasión por los colores rojiblancos del equipo de fútbol local pero que siempre nos hemos sentido en casa allí, en esa casa del rock. Este aspecto tenía el recinto este 4 de junio de 2017 al atardecer, poco antes de empezar el concierto.


Queríamos habernos detenido en el primero de los teloneros, un jovencito llamado Tyler Bryant con su banda The Shakedown, pero las largas colas para el acceso, dada la alta seguridad imperante y comprendemos por qué, nos impidieron disfrutar de su blues-rock, así que le dedicaremos un post otro día. El segundo telonero, Mark Lanegan, no causó frío ni calor, pese a su correcto sonido, quizás porque tocaron en la penumbra mientras atardecía a su espalda y casi ni les veíamos (no tuvieron a bien activar para ellos las pantallas gigantes). Público no tan canoso como cabría esperar (más joven que el Rocktiembre, por ejemplo), camisetas negras por doquier. No habrá gustado a los atléticos que, justo antes de la actuación principal, por megafonía sonara el We Are the Champions de Queen. El público, sospechamos que en muy buena parte madridista, lo coreó con ganas 24 horas después de ver ganar a los suyos (que son los nuestros, sí) la 12ª Copa de Europa ante la Juve.


Ya hemos escrito que íbamos con respeto al Calderón, así que evitamos el recochineo. Quizás para compensar, a Axl Rose se le vio durante su actuación brevemente con una bufanda del Atleti (de la peña heavy metal Sons of Atleti, en concreto), único guiño a los locales, aunque sospechamos que los de California no estén demasiado puestos en fútbol español. Basta de anécdotas. Vamos con la música. Slash es un tipo que hace estas cosas. Descúbranse ante un genio.Aquí versiona, muy a su manera, la banda sonora de El Padrino.



¿Es que el concierto fue solo Slash? Bueno, no queremos despreciar a una banda que al fin y al cabo demostró ser bastante solvente. De la formación clásica solo había tres: el cantante Axl Rose (su aspecto se ha deteriorado estos años, está entrado en kilos, pero todavía saca partido a una voz muy personal), el citado héroe de la guitarra Slash y el bajista Duff McKagan. Faltaban, entonces, el segundo guitarrista y compositor Izzy Stradlin y el batería Steven Adler. Decir esto enfada a los fans de Stradlin, que son legión, pero a la hora del directo no se acusaron esas bajas. El tercero de los Roses tenía mucho más peso en la creación y el estudio que en el estadio. El morbo estaba en que volvieran a juntarse Slash y Rose, las banderas más notorias de este tinglado. Y dio la impresión de que Rose, que ya no está para muchas carreras, aceptó quedarse en un segundo plano y dejar los focos a Slash. Sigue leyendo y te contamos más.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Adiós a un grande: el último viaje de Paul Simon triunfa en Madrid (no comparen con Dylan)

Era una de las poquísimas grandes estrellas que nos quedaban por ver (de las que podemos ver vivas, para Elvis tendremos que esperar la máquina del tiempo). Paul Simon, el talento creador y la voz grave de Simon & Gartfunkel, el hombre que nos descubrió África para la World music en los ochenta, reaparecido ahora con un disco meritorio, recorre el globo con la que, avisa, puede ser su última gira mundial. Normal, que este señor del folk cumple los 75 años y no es plan estar todo el día en la carretera o en los aeropuertos. Así que era una ocasión histórica. Hacía 25 años que no paraba en España. Lo hizo: pudimos disfrutar de un trabajadísimo concierto en el BarclaysCard Center (preferimos llamarlo el Palacio de los Deportes) el pasado 18 de noviembre.



Simon lleva tiempo fuera de los focos, pero es una figura clave del siglo XX, a la altura de muy pocos (en lo suyo, Dylan y poco más). Su voz ya no está para excesos, y tiene que bajar algunos tonos las canciones que entonaba con Gartfunkel, pero es un profesional como la copa de un pino. Banda solvente, con nueve músicos, que añade gotas de africanismo a algunos de sus temas que no los tenían originalmente. Repertorio bien elegido, de menos a más. Final soberbio (¡diez bises en cuatro regresos al escenario!) repleto de clásicos. Dejó un gran sabor de boca. Y la experiencia de habernos encontrado, por fin, con alguien que, escribe Fernando Neira, "es un veterano divino, uno de esos escasos seres humanos que sobrevivirá a la ignominia del olvido". Iremos viendo algunos vídeos, algunos piratillas (lo que duren en Youtube, ya sabéis cómo es esto) como el anterior de The Boxer, y algunos de mejor calidad, como este, de esta misma gira pero en Austin, del africano y muy bailable You Can Call Me Al. Y entre uno y otro comentamos lo que vivimos en Madrid.



La gente quiere mucho a Paul Simon. Como cuenta Ulises Fuente en La Razón"pertenece a esa mitad educada, culta y respetuosa de esos Estados Unidos partidos en dos hoy en día". Cierto: en una entrevista previa con Fernando Navarro en El País el músico había dejado claro su disgusto con la victoria de Donald Trump. "Temo las consecuencias de su elección. Respeto a quienes le han votado, pero solo veo en él un tipo autoritario, sin escrúpulos a la hora de mirar a su país y al mundo. La pregunta es: ¿qué nos pasa como país?". Nos esperábamos una reflexión así de alguien tan comprometido. Pero vayamos con el concierto y su contexto.

domingo, 23 de octubre de 2016

La crónica de Rocktiembre: grandes Burning y Ñu, mejor Topo que Asfalto, mal Barón Rojo


Hemos tardado pero al fin hacemos balance de Rocktiembre 2016, evento de nostalgia de aquel movimiento de rock urbano de los años de la transición que se llamó El Rollo. Los grandes medios lo cubrieron con previas pero no vieron oportuna la crónica posterior, así que nos ocupamos. El 17 de septiembre de este 2016 acudimos a un homenaje muy merecido a una generación que abrió paso a codazos y que luego pasó al segundo plano cuando estalló la Movida madrileña. Fue injusto, porque la generación de los cuarentañeros (y algún cincuentón) quedó marcada por sus himnos de rebeldía y liberación. Como ahora lo que más se lleva en el negocio musical es el revival, era el momento de volver a aquella gente que con tanto mérito rompió la grisura del tardo y posfranquismo. El cartel, muy atractivo: Coz, Topo, Ñu, Barón Rojo y Burning. Aquí os dejamos un breve vídeo que resumen el evento, la crónica (esa sí) del Telediario, y enseguida entramos en el detalle. Más abajo veréis un vídeo mucho más completo.



La plaza de toros de Las Ventas en Madrid estaba a reventar: muchas canas y calvas entre el público, camisetas negras... todo el ritual del rock setentero. Hasta tal punto estaba emocionado el público que coreaba las canciones que sonaban por megafonía entre un concierto y el siguiente, muy en particular Maneras de Vivir. Canción del gran ausente, Rosendo. Al frente de Leño, el de Carabanchel cerró la edición original de Rocktiembre, celebrada en 1978, con ese lema de Es una mierda este Madrid.
Entonces el cartel lo completaban Mad, Cucharada, Coz y Topo. La crítica de la época no quedó muy emocionada: esta es la fría narración que publicó entonces El País, que solo destaca a Teddy Bautista. Por lo demás, aquello fue una sucesión de "grupos de rock bestia capaces de hacer bailar o de meter ruido en una maravillosa noche de otoño".
Aquella edición, es cierto, fue un caos organizativo: en la plaza de Vistalegre se coló casi todo el mundo, cuando la recaudación debía destinarse a un sindicato de músicos. Algún medio, por cierto, se confundió al afirmar que las bandas de este Rocktiembre eran las mimas que las de 1978. No señor: solo han repetido Coz y Topo. Aquel evento quedó inmortalizado en un documental llamado Nos va la marcha. Si tenéis una horita libre aquí os dejamos el vídeo íntegro.




Vamos entonces con todo detalle con la edición de 2016, que organizó Rock FM y que condujo el gran Mariskal Romero, figura clave del rock español de la época, tipo con carisma, el impulsor del mítico sello Chapa Discos.

sábado, 4 de junio de 2016

De Paul McCartney amamos hasta sus defectos: fabulosa fiesta beatle en Madrid

Tiene tal cancionero a su alcance Paul McCartney que puede permitirse el lujo de prescindir de Get back, de Sgt Pepper's, de Penny Lane, de All my loving, de Drive my car, de Michelle. Porque aún así tiene material de sobra para llenar de temas inmortales las 2.40 horas de conciertazo como el que este 2 de junio de 2016 -fecha para recordar- vivimos en el Vicente Calderón. Imposible que quepa en ese lapso todo lo bueno que ha creado el más grande compositor vivo. Hubo mucho de los Beatles, en todos los registros, algo más de la mitad de las canciones. Y Paul se entrega: no para ni para beber agua, domina todos los estilos (más rockero o más baladista, sus dos caras), toca todos los instrumentos salvo la batería, es cercano al público ("Qué pasa, troncos", "Buen bolo", dice en aceptable español). El público del Calderón (¿volveremos a pisarlo?) también se entregaba, puedes comprobarlo en este castizo "oé-oé-oé" que Paul tuvo a bien seguir a la guitarra y subir a su canal de Youtube como gran recuerdo de la noche.



Fue una fiesta fabulosa. Solo cabe reprocharle -lo hacemos desde la admiración- algún momento con exceso de azúcar de esos que irritaban a John Lennon. Por ejemplo eso de sacar a dos novios a una pedida de mano en el escenario, truco que delata su cara más sentimentaloide y que ya utilizó en París. Pero pelillos a la mar: fue un conciertazo. A ver cómo digo esto: un concierto hoy de Paul es un espectáculo mucho más cuidado y completo (técnicamente) que los conciertos de apenas 50 minutos que ofrecían los Beatles en sus giras cuando ya eran un fenómeno. Aunque, es verdad, daríamos un riñón por vivir aquella experiencia histórica.
Acompañaremos esta crónica con vídeos del concierto de esos que aparecen en Youtube y desaparecen en cualquier momento, así que esperemos que duren lo suficiente para que los pinchéis. Este resumen de Efe es breve, recoee el principio y no parece de esos piratillas que luego borran.




Para vivir lo que podría ser un concierto de los Beatles, entonces, no hay nada como uno de Paul. Ninguno de sus colegas lo hizo como él. Durante su carrera en solitario, Lennon siempre evitó recurrir a sus éxitos con los Fab Four, y apenas metía una canción o dos (Come together o Yer Blues) firmada con sus compañeros, rebelde como era él hacia su propio mito; Harrison explotaba más su brillante aunque corto repertorio como compositor beatle; ambos nos dejaron hace demasiado tiempo. McCartney no tiene reparos en agarrarse a la beatlemanía, consciente como es de que su carrera en solitario tiene menos tirón, con algún momento brillante también, pero no moviliza a las masas igual. Nosotros ya habíamos disfrutado de una noche beatle con el gran Paul en 2004 (La Peineta, Madrid) y en 2010 (Hyde Park, Londres). Volvimos a envolvernos en su magia. A punto de cumplir los 74 (podía haber adaptado lo de When I'm 64) McCartney sigue en plena forma, arropado por una banda sólida. Y, como los Stones, sin necesidad de apoyarse en nuevas canciones (sí ha sacado un doble recopilatorio de su carrera en solitario), lo que le permite entregarse a la nostalgia sin disimulo. Sigue leyendo y te lo contamos todo.

miércoles, 1 de junio de 2016

Sí, sí, sí, Paul McCartney ya está aquí. Así va a ser su concierto en Madrid


¡Que viene Paul! Hemos salido de nuestro letargo para celebrar que el Beatle estará en el estadio Vicente Calderón mañana 2 de junio con el espectáculo de su gira One on One. Esperamos inquietos para ir en familia, y eso que ya hemos vivido dos veces esa gran fiesta llena de carga nostálgica que son los conciertos de Paul. Para ir abriendo boca, aquí os dejamos el vídeo en que el Sir saluda a su público madirleño y le pide que se anime (porque, cosa extraña, parece que quedan entradas aún). Esto dice:



Si repasas esta entrada del blog verás nuestra crónica desde el Hyde Park de Londres del concierto de Paul en el verano de 2010, que disfrutamos de lo lindo. De esta gira hablan maravillas y nos llegan pequeños fragmentos como este Hey Jude que coreaba el público argentino en Buenos Aires hace unas pocas semanas. Ese tema es siempre uno de los grandes momentos en todos sus conciertos (en el anterior recital que dio en Madrid, en la Peineta en 2004, Paul tuvo que pedir al entusiasmado público que parara con el "nanananá" para pasar a la siguiente canción).



¿Que nos espera en esta gira? Sigue leyendo y lo sabrás todo (y podrás ir escuchando la lista de canciones).


sábado, 26 de diciembre de 2015

El concierto del año: Cracker nos sacude con suave country y punk vaquero

Hemos tardado en digerirlo y en poder contarlo. El pasado 1 de diciembre pudimos vivir el que creemos el concierto del año en Madrid: la banda californiana Cracker, a la que llevábamos un tiempo escuchando en plan atracón. Fue una actuación soberbia, de unas dos horas, en la Sala El Sol, parte de una gira europea con once fechas en España, país por el que sienten debilidad. Cracker, por si no los sabéis, tiene la gran virtud de saber moverse entre el country más tradicional y el punk-rock más rabioso, hijos como son del rock alternativo de los 90 y del movimiento que vino a llamarse cowpunk, o punk vaquero. Ah, y con letras muy combativas o sarcásticas que denuncian la desigualdad social. No seguiremos sin que escuchéis algo tan bonito como este 'Torches and Pichforks'. Ojo a la letra: os vamos a combatir en vuestras mansiones fortificadas, vamos a combatir a vuestros matones y abogados, a vuestros guardias de seguridad. Todo eso en una suave balada folk.



Si queréis saber más sobre la ideología y actitud de esta banda podéis leer esta entrevista en Babelia, previa a su concierto en Madrid y posterior a los atentados de París, ante los que plantan los "cojones gordos" del toro de Osborne. Hablan ahí de cómo ven el mercado del disco está “como la Edad Media: dominado por grandes señores. Internet ha sido muy bueno para la creatividad, pero no para hacer dinero con ella”, cuenta David Lowery, que además de músico es matemático, profesor universitario de gestión cultural  y activista por los derechos de los músicos. Un tipo singular. Pero en el sonido de Cracker es igualmente clave Johnny Hickman, mago de la guitarra eléctrica y poseedor de un vozarrón que utilizan en los temas más country. En directo se advierte mejor el peso que tiene en la banda. El resto del grupo varía, viene y va. Ellos dos son el núcleo.

lunes, 28 de octubre de 2013

Las etapas de The Beatles (5): Al final, solo una banda de rock & roll

Ocurría a menudo que, cuando otros trataban de seguir a los Beatles, estos ya estaban en otra cosa. En 1968 desconciertan a los recién llegados a la psicodelia: se quitan los disfraces de la banda del Sargento Pimienta y dejan de arroparse por orquestas, sitares y efectos sonoros. Se proponen ser solo una banda de rock & roll. Reaparecen con el álbum blanco (titulado simplemente The Beatles, sin ninguna imagen en portada, en contraste con el barroquismo de Sgt. Pepper's), toda una declaración de intenciones. Una treintena de bellas canciones casi desnudas, que se  trajeron del viaje a India, pero ya no suenan exóticas.
The Beatles se pasan al sonido más crudo que dominaría la década siguiente, los 70, en la que planeaban volver a tocar en directo. La tecnología había mejorado y el público ya no sería una masa histérica de fans, así que parecía una buena idea. Pero la banda está en descomposición. Hasta entonces el motor del grupo había sido la rivalidad entre Paul y John, cada uno queriendo superar al otro, tensión bien manejada por su manager Brian Epstein. Desde la muerte de este, es Paul McCartney el que toma las riendas del grupo y de su brazo empresarial. Lennon sigue aportando grandísimas canciones pero está cada vez menos implicado con la banda. Harrison está explotando como gran compositor y se rebela contra su rol de segundón. Hasta Ringo, en un berrinche, se ausenta de las sesiones del álbum blanco durante algunos días. (Lee aquí el artículo completo en El País).

domingo, 10 de febrero de 2013

Paul McCartney toca en el tranvía y ni le miran

La anécdota la cuenta Daily Mirror: Paul McCartney tocó hace unos días en un tranvía de Nueva Orleans, al que subió con una guitarra para cantar piezas como A hard day's night. Lo más divertido es que la gente no le hizo ni caso durante un buen rato, según el testimonio de un viajero que recoge el tabloide inglés The Daily Mirror (lee aquí la noticia original en inglés o la versión en español en Esmasmúsica). "Este tipo se montó en el tranvía y empezó a entonar canciones de los Beatles, como hacen muchos otros músicos en busca de dinero. Todo el mundo le ignoró durante un buen rato", relató Robert Senft, uno de los afortunados viajeros."Obviamente, llegó un momento en el que nos quedamos petrificados al descubrir su identidad. Nos pusimos a cantar y a tomarnos fotos con él. Fue una experiencia inolvidable que jamás se repetirá. Uno de los mejores días de mi vida", dijo al Mirror.
Paul se encontraba con su mujer Nancy en Nueva Orleans, ciudad musiquera donde las haya, para asistir a la Superbowl. El periódico londinense ilustra la noticia con una bonita galería de fotos de los Beatles de donde hemos sacado a ese Paul jovenzuelo en bicicleta.
Y tú, ¿qué harías si te encontraras a Paul McCartney cantando con su guitarra para ti y un puñado de viajeros más? No me digas que sacar el móvil para filmarlo. Aún así no te iban a creer.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Feliz Navidad te desean sus majestades satánicas

Los Rolling Stones, ya lo sabéis, son muy admirados en este blog pero habíamos prestado poca atención a su regreso a los escenarios para una ¿última? gira 50 años después de formarse la banda. Con un poco de retraso, debido (dicen) a los problemas de salud de Keith desde que se cayó del cocotero, la efeméride ha dado para algún tema nuevo (como este Gloom & Doom) en un recopilatorio de grandes éxitos (¿otro?, este se llama Grrr!), para una minigira por Inglaterra y EE UU con invitados ilustres y para un nuevo documental (Crossfire Hurricane). Ahora los cuatro Stones nos felicitan las fiestas en Facebook como buenos chicos, pero a nosotros no nos engañan, nosotros no olvidamos de que son sus satánicas majestades. Por cierto, no quiere salir en la foto ni posar como Stone el bajista Bill Wyman, aunque ha actuado con ellos estos días. "La mayoría de la gente no se ha enterado de que dejé los Stones", decía hace unos meses. Wyman y otro ex, el menos recordado Mick Taylor (el que fue guitarrista entre 1969 y 1975), se unieron a sus ex compañeros en el O2 de Londres. Pero fue una excepción. No se enrolaron esta vez en el grupo que les hizo tan grandes.
Esta gira sí tiene pinta de ser la última gira, pero eso pensábamos cuando tuvimos ocasión de verlos (las dos veces en el Vicente Calderón de Madrid, en los años 1990 y 2003). Tiene aire de despedida porque en cada uno de sus conciertos aparecen ilustres, desde Bruce Springsteen a Lady Gaga. Nosotros, sin embargo, nos quedamos con su momento con Eric Clapton. Esto es Champagne and Reefer, un buen blues para los dedos de Mano Lenta y la voz negra del blanco Jagger.



En fin, adoramos a los Stones, pero no podemos evitar pensar que quizás han estirado la fórmula mucho tiempo. Hemos escrito aquí que parte de la genialidad de los Beatles estuvo en durar poco, en no aburrir a nadie, en no firmar un solo disco mediocre. Los Stones (sus amigos, sus colegas, nunca sus rivales) están con ellos en la cumbre del Olimpo del rock, pero hace tiempo que no nos sorprende su creatividad, que nos parece escuchar lo mismo, y nos conformamos con disfrutar de que suba al escenario un pedazo crucial de la historia del rock. No es poca cosa ver a los más grandes sobre el escenario a la edad en que deberían haberse jubilado, así que esperamos impacientes que se confirme eso de que la gira pararía en Madrid y Barcelona en 2013. Sigue mereciendo mucho la pena ir a ver a los Stones. Se lo contarás a tus nietos.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Momentazos McCartney: cañero con los Nirvana; suavecito con Diana Krall

¿Jubilación? Jamás: sir Paul McCartney está que no para, hiperactivo, creativo, bien rodeado de buenos músicos. Estos días nos ha sorprendido con dos momentazos musicales. Sabréis ya, porque sois gente bien informada, que el pasado día 12.12.12 se celebró un macroconcierto en el Madison Square Garden de Nueva York en beneficio de las víctimas del huracán Sandy. A lo mejor tenemos que volver a este evento otro día, porque dio para mucho. A lo que iba: el momentazo fue la unión de Paul con los supervivientes de Nirvana: Dave Grohl (sí, el líder de Foo Fighters), Krist Novoselic y Pat Smea. Lo tremendo es que sonara una canción nueva escrita por Paul y Dave para la ocasión: Cut me some slack. Una muy extraña alianza entre los emperadores musicales de distintos tiempos, los 60 y los 90. (Así lo contó, en inglés, NME). Claro que sin Kurt Covain no puede hablarse de Nirvana. Decía Kurt que él no podía hacer pop porque los Beatles ya lo habían hecho todo. ¿Imaginaría este encuentro alguna vez? Vale, lo de ayer no eran los Beatles, no era Nirvana, pero allí estaban varios de sus ilustres miembros vivos de ambas bandas y sonaba así de contundente. Muy grunge. Bravo, Paul, Dave y compañía.




Paul dice que le habían propuesto esta jam session y tardó en darse cuenta de que esto era el reencuentro de una banda mítica. Pero este grupo, con padrino tan prestigioso, tenía que hacer también algún guiño a los Beatles.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Navidades gospel con Sean Lennon, Jeff Tweedy y los demás

Sabéis que nos gusta felicitaros la Navidad con el War is over, lo más parecido a un villancico pacifista que compuso John Lennon. Hace pocos días, en el programa Colbert Report, del buen  cómico de EE UU Stephen Colbert, se produjo este encuentro mágico entre Sean Lennon (el hijo de John y Yoko), Jeff Tweedy (el líder de Wilco) y Mavis Staples (reputada cantante de gospel) con el Harlem Gospel Choir. Momento emotivo, bonita versión, ese coro pone la piel de gallina. Algún día escribiré de la conexión beatle de Wilco, admirador de John y admirado por Sean, pero tengo que estudiar para eso. Hoy solo queremos que este blog inunde el mundo de música, paz y amor. Disfrutad de los vuestros, que es lo mejor que podemos hacer.  Yo disfrutaré de los míos estos días, y de vosotros, que estáis ahí en el ciberespacio global acompañándonos. Paz para todos. War is over.