Ya os contamos que estábamos muy preocupados por si el bueno de Eric Clapton no volvía a hacer maravillas de las suyas con la guitarra. Y fue por eso que en julio pasado peregrinamos a Londres a despedirnos del genio. Pero he aquí que esa enfermedad que mermaba sus cualidades no ha hecho tanto mal como se temía, y el bueno de Eric sigue siendo el jefe de las seis cuerdas. Lo último de Clapton es un disco navideño, llamado sin mucha originalidad Happy Xmas. Esto del álbum de canciones navideñas es cosa que los grandes del rock (desde Elvis y los Beatles en su tiempo hasta Bob Dylan hace poco) hacen bastante a menudo, no sabemos si por la cosa entrañable o por el jugoso negocio de convertirte en el regalo ideal para estas fechas.
En realidad nos da igual si a Eric lo ha poseído el espíritu navideño o si quería hacer pasta ahora que todavía puede: con la excusa navideña nuestro dios de la guitarra se ha marcado otro discazo lleno de buen blues, gotas de soul y jazz de Nueva Orleans, y esos momentos acústicos que destilan magia.
No se nos ocurre forma mejor de desearos una feliz navidad y que os pase lo mejor de lo mejor en 2019. Seguid atentos al blog y os daremos nuestro balance del 2018 musical. Que tengáis mucha música (y amor, y salud) en estos días y en los que vienen.
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lunes, 24 de diciembre de 2018
jueves, 12 de julio de 2018
¿Es esta la despedida del dios Eric Clapton? Peregrinamos a Hyde Park
Eric Clapton is God, se leía en pintadas en Londres a mediados de los años sesenta. Eric Clapton ha sido desde entonces y todavía es el dios de la guitarra. Solo cabe un guitarrista eléctrico a su nivel: el fallecido Jimmy Hendrix, y ambos se influyeron mutuamente en aquellos años en que el blues, ignorado en su tierra americana, bullía en la capital británica. Hendrix y Clapton ocupan los números 1 y 2 del podio histórico de Rolling Stone. Quizás Hendrix fue más revolucionario, vale, también lo adoramos. Y colocaríamos también en el olimpo a BB King, que estuvo más centrado en su género el blues. Pero Clapton es la referencia absoluta de la guitarra del rock de toda la vida, el clásico y el más cercano al blues, que son géneros padre e hijo. Su forma de tocar es perfecta, cada nota donde debe, los punteos que te llevan a algún sitio, las virguerías solo cuando tocan y ni una de más. Ha escrito el canon de la guitarra rock. Todo lo que ha venido después ha tenido su huella.
Nos había alarmado la noticia de que el bueno de Eric, ya con 73 años, sufría una enfermedad nerviosa que le afectaba a la interpretación, y que se estaba planteando abandonar los escenarios. Además empieza a sufrir sordera. Eso supimos en 2016, y pensamos que nunca volveríamos a oírle (lo hicimos en Barcelona en 1995, en una maravillosa velada de blues en el Palau Sant Jordi).
Pero parece que Mano Lenta, como también se le conoce, se ha sentido bien en los contados conciertos que programó en 2017, repartidos entre Inglaterra y California. En 2018 ha planteado otra minigira: dos fechas en Alemania, una en Londres y dos en Nueva York. Así que a Londres que tiramos, nos lo íbamos a perder. Y es que figuraba en un cartel fabuloso: el British Summer Time en Hyde Park, lugar mítico de la historia del rock. Antes que a él podríamos escuchar a otro mito de las seis cuerdas: Carlos Santana. A un bluesman actual contundente, Gary Clark Jr. Y a un viejo colega, Steve Winwood, con el que formó la efímera pero notable banda Blind Faith.
Una gran noticia: Eric está en plena forma. Tocó como siempre. Como nadie más toca ya, que no tenemos a Jimmy ni a BB King. Por ejemplo, así sonó su clásico Crossroads. Impecable.
Sigue leyendo que te lo vamos a contar todo, todo, todo. Vamos a repasar las claves y los mejores momentos de su magnífica carrera y os contaremos la mágica atmósfera que se respiraba en el festival pese a un sol de justicia y altas temporaturas en Londres. Sin pasarnos por alto a los otros grandes que pasaron por ese festival... No te puedes perder todo eso.
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lunes, 31 de marzo de 2014
Diez macroconciertos del rock de estadio por un mundo mejor
El rock no se pensó para los estadios de fútbol, sino para las
tabernas, los tugurios, cavernas cargadas de humo y sudor. Así era en
sus orígenes afroamericanos, pero en la segunda mitad de los años
sesenta el género captó a audiencias tan masivas que se abrió a los
grandes espacios. Los Beatles habían llenado en 1965 el Shea Stadium
neoyorquino (55.000 personas, y eso que no se aprovechó el césped, lo
que dejaba un abismo entre músicos y público). No fue un gran concierto,
según quienes lo dieron, pero abrió camino. No muy lejos de allí,
cuatro años después, una multitud cifrada en centenares de miles
desbordaba el festival de Woodstock,
en un descampado al que los músicos tenían que llegar en helicóptero.
Fue una conmoción. La isla de Wight acogió al año siguiente la réplica
británica. A partir de ahí, bandas como Led Zeppelin, Queen o los
Rolling Stones concebían sus directos con la contundencia y
espectacularidad que exige una masa de decenas de miles de espectadores;
línea que continuarían después Bruce Springsteen, U2, AC/DC o Gun N'
Roses. Riffs que cortan, frases para corear, fuegos y luces. Emoción.
Comunión. Sentirse parte de algo grande.
Al rock de estadio le puede acompañar o no un propósito solidario. Un George Harrison recién emancipado de los Beatles lideró el primer festival benéfico, en auxilio de Bangladesh. Pero el momento que marcó un antes y un después fue, en 1985, Live Aid, que dio con la fórmula: un macroconcierto simultáneo en Reino Unido y EE UU, televisado en directo a todo el mundo, diez horas con figuras de primera fila. Lo organizó el músico y actor Bob Geldof (será más recordado como activista) con el objetivo de combatir la hambruna en Etiopía. ¿Y sirvió para eso?...
(Lee aquí el artículo completo en El País)
Al rock de estadio le puede acompañar o no un propósito solidario. Un George Harrison recién emancipado de los Beatles lideró el primer festival benéfico, en auxilio de Bangladesh. Pero el momento que marcó un antes y un después fue, en 1985, Live Aid, que dio con la fórmula: un macroconcierto simultáneo en Reino Unido y EE UU, televisado en directo a todo el mundo, diez horas con figuras de primera fila. Lo organizó el músico y actor Bob Geldof (será más recordado como activista) con el objetivo de combatir la hambruna en Etiopía. ¿Y sirvió para eso?...
(Lee aquí el artículo completo en El País)
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Feliz Navidad te desean sus majestades satánicas
Los Rolling Stones, ya lo sabéis, son muy admirados en este blog pero habíamos prestado poca atención a su regreso a los escenarios para una ¿última? gira 50 años después de formarse la banda. Con un poco de retraso, debido (dicen) a los problemas de salud de Keith desde que se cayó del cocotero, la efeméride ha dado para algún tema nuevo (como este Gloom & Doom) en un recopilatorio de grandes éxitos (¿otro?, este se llama Grrr!), para una minigira por Inglaterra y EE UU con invitados ilustres y para un nuevo documental (Crossfire Hurricane). Ahora los cuatro Stones nos felicitan las fiestas en Facebook como buenos chicos, pero a nosotros no nos engañan, nosotros no olvidamos de que son sus satánicas majestades. Por cierto, no quiere salir en la foto ni posar como Stone el bajista Bill Wyman, aunque ha actuado con ellos estos días. "La mayoría de la gente no se ha enterado de que dejé los Stones", decía hace unos meses. Wyman y otro ex, el menos recordado Mick Taylor (el que fue guitarrista entre 1969 y 1975), se unieron a sus ex compañeros en el O2 de Londres. Pero fue una excepción. No se enrolaron esta vez en el grupo que les hizo tan grandes.
Esta gira sí tiene pinta de ser la última gira, pero eso pensábamos cuando tuvimos ocasión de verlos (las dos veces en el Vicente Calderón de Madrid, en los años 1990 y 2003). Tiene aire de despedida porque en cada uno de sus conciertos aparecen ilustres, desde Bruce Springsteen a Lady Gaga. Nosotros, sin embargo, nos quedamos con su momento con Eric Clapton. Esto es Champagne and Reefer, un buen blues para los dedos de Mano Lenta y la voz negra del blanco Jagger.
En fin, adoramos a los Stones, pero no podemos evitar pensar que quizás han estirado la fórmula mucho tiempo. Hemos escrito aquí que parte de la genialidad de los Beatles estuvo en durar poco, en no aburrir a nadie, en no firmar un solo disco mediocre. Los Stones (sus amigos, sus colegas, nunca sus rivales) están con ellos en la cumbre del Olimpo del rock, pero hace tiempo que no nos sorprende su creatividad, que nos parece escuchar lo mismo, y nos conformamos con disfrutar de que suba al escenario un pedazo crucial de la historia del rock. No es poca cosa ver a los más grandes sobre el escenario a la edad en que deberían haberse jubilado, así que esperamos impacientes que se confirme eso de que la gira pararía en Madrid y Barcelona en 2013. Sigue mereciendo mucho la pena ir a ver a los Stones. Se lo contarás a tus nietos.
Esta gira sí tiene pinta de ser la última gira, pero eso pensábamos cuando tuvimos ocasión de verlos (las dos veces en el Vicente Calderón de Madrid, en los años 1990 y 2003). Tiene aire de despedida porque en cada uno de sus conciertos aparecen ilustres, desde Bruce Springsteen a Lady Gaga. Nosotros, sin embargo, nos quedamos con su momento con Eric Clapton. Esto es Champagne and Reefer, un buen blues para los dedos de Mano Lenta y la voz negra del blanco Jagger.
En fin, adoramos a los Stones, pero no podemos evitar pensar que quizás han estirado la fórmula mucho tiempo. Hemos escrito aquí que parte de la genialidad de los Beatles estuvo en durar poco, en no aburrir a nadie, en no firmar un solo disco mediocre. Los Stones (sus amigos, sus colegas, nunca sus rivales) están con ellos en la cumbre del Olimpo del rock, pero hace tiempo que no nos sorprende su creatividad, que nos parece escuchar lo mismo, y nos conformamos con disfrutar de que suba al escenario un pedazo crucial de la historia del rock. No es poca cosa ver a los más grandes sobre el escenario a la edad en que deberían haberse jubilado, así que esperamos impacientes que se confirme eso de que la gira pararía en Madrid y Barcelona en 2013. Sigue mereciendo mucho la pena ir a ver a los Stones. Se lo contarás a tus nietos.
viernes, 12 de octubre de 2012
Los cien riffs inmortales del rock tocados de un tirón
No teníamos noticia de este guitarrista, Alex Chadwick, cuyo enlace remite a la tienda digital de guitarras Chicago Music Exchange, pero nos ha dejado boquiabiertos esta exhibición. El tipo se toca, y lo recoge la revista SME, los 100 mejores riffs de la historia del rock. (Un riff, no sé qué haces aquí si no lo sabes, es una frase breve de guitarra, de dos a cuatro compases concretamente, que se repite en una canción). Lo increíble es que Chadwick se los toca de un tirón, en 12 minutos que se pasan volando. Gran técnica y gran memoria demuestra este tipo. Si quieres ver la lista de los 100 riffs está aquí. De los Beatles oirás Day Tripper y Helter Skelter, dos de sus piezas más guitarreras. Aparecer otros nombres amigos de este blog, de Clapton a The Who, de los Stones a AC/DC, de Metallica a Muse. Disfruta de los dedos del buen Alex. Y que venda muchas guitarras, porque sabe de esto.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Phil Collins se retira y aclara: "No soy un bicho atormentado"
Parece definitivo. Phil Collins anuncia que se retira y parece hacerlo bastante enfadado con la humanidad. “No pertenezco a este mundo y creo que nadie me va a echar de menos”, declaró a la revista FHM. Todos interpretaron que Phil, con 40 años de carrera a sus espaldas, figura del rock sinfónico con los Génesis en los 70, triunfador en solitario de estilo más pop en los 80, músico para el cine y miembro de superbandas después, orgulloso autor de éxitos infantiles ("los niños son un público muy sofisticado y exigente"), zurdo genial a la batería y voz profunda, está diciendo adiós al mundo de la música para siempre.En una de sus últimas entrevistas, en septiembre pasado, Phil se desnudó ante Vicente Verdú en El País, figuradamente, ¿eh? Ya afectado de un pinzamiento que le ha inutilizado una mano y de problemas de oído que han agriado su carácter, decía cosas como esta: "Aunque he dejado ya de ser Phil Collins, siempre escribiré música, pero puede que esa música sea solo para mí".
miércoles, 6 de octubre de 2010
Eric "Mano Lenta" ha vuelto

Cuando George Harrison pidió a Eric Clapton que tocara la guitarra en While my guitar gently weeps, en el álbum blanco, éste le respondió: "Nadie toca con los Beatles". George, que se sentía ninguneado por Paul y John, le insistió: "Es mi canción y quiero que la toques". El 6 de septiembre de 1968 se grabó la pieza, con un largo punteo del primer artista invitado en un disco de los Beatles, y Paul y Ringo (porque John estuvo ausente ese día) quedaron encantados con su habilidad con las cuerdas. Poco después, en enero de 1969, George amenaza con abandonar los Beatles y abandona el estudio durante 12 días. John comentó: "Tenemos a Eric". Paul, entonces muy tirante con George, lo veía bien. En esta página en inglés se explica bién hasta qué punto Mano Lenta fue candidato a ser un Beatle. Pero Eric, según ha dicho muchos años después, no habría aceptado reemplazar a su gran amigo y cree que fue una de tantas bravuconadas de John. George volvió de su enfado pero la banda duró pocos meses más. Aquí podemos escuchar ese While my guitar, interpretada por George y Eric en el Concierto por Bangla Desh.
El gran Clapton tiene ahora nuevo disco, que se llama simplemente Clapton, y hemos ido a buscarlo en la red con ansia, porque llevaba cinco años de sequía editora. Podéis escucharlo aquí. El guitarrista de referencia durante muchas décadas nos deleita con bonitas piezas de blues, el género en el que más ha brillado, y lo hace como es él, con aire clásico, con respeto a los maestros antiguos, como dando una clase de cómo se toca el instrumento.
De los muchos candidatos al título de quinto beatle (George Martin, Brian Epsten, Pete Best, Stuart Sutcliffe, Billy Preston...) Eric sería uno de los más claros: tras participar en el álbum blanco colaboró con los cuatro en solitario: acompañó a John Lennon en sus primeros proyectos (Dirty Mac, Plastic Ono Band), pero también a George, Paul y Ringo en discos y directos. Tan estrecha era la relación que Eric incluso le arrebató la chica a su amigo Harrison, una modelo llamada Patty Boyd. Eric le dedicó su obra maestra Layla (antes George le había dedicado Something) y se casó con ella en 1979. La pareja no duró y, pelillos a la mar, George y Eric recuperaron su amistad y sus conciertos.

En honor del gran Mano Lenta que regresa recuperemos esa Layla inmortal, interpretada en directo en 2007 en el Staples Center de Los Ángeles (sí, Guille, el de los Lakers).
El gran Clapton tiene ahora nuevo disco, que se llama simplemente Clapton, y hemos ido a buscarlo en la red con ansia, porque llevaba cinco años de sequía editora. Podéis escucharlo aquí. El guitarrista de referencia durante muchas décadas nos deleita con bonitas piezas de blues, el género en el que más ha brillado, y lo hace como es él, con aire clásico, con respeto a los maestros antiguos, como dando una clase de cómo se toca el instrumento.
De los muchos candidatos al título de quinto beatle (George Martin, Brian Epsten, Pete Best, Stuart Sutcliffe, Billy Preston...) Eric sería uno de los más claros: tras participar en el álbum blanco colaboró con los cuatro en solitario: acompañó a John Lennon en sus primeros proyectos (Dirty Mac, Plastic Ono Band), pero también a George, Paul y Ringo en discos y directos. Tan estrecha era la relación que Eric incluso le arrebató la chica a su amigo Harrison, una modelo llamada Patty Boyd. Eric le dedicó su obra maestra Layla (antes George le había dedicado Something) y se casó con ella en 1979. La pareja no duró y, pelillos a la mar, George y Eric recuperaron su amistad y sus conciertos.

En honor del gran Mano Lenta que regresa recuperemos esa Layla inmortal, interpretada en directo en 2007 en el Staples Center de Los Ángeles (sí, Guille, el de los Lakers).
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