viernes, 14 de agosto de 2015

Documento histórico: la última filmación de John Lennon rockeando a gusto


Última hora: nos llega este estremecedor documento de nuestro admirado Diego A. Manrique, que lo cuenta así: "¡Emocionante! La última filmación de John Lennon haciendo música, rockeando a gusto. El realizador Jay Dubin fue contratado para captar a Lennon en acción con Andy Newmark, Earl Slick y Hugh McCracken, con vistas a futuros video clips para promocionar Double Fantasy. Se rodó en el estudio neoyorquino Hit Factory, el 19 de agosto de1980. Durante años, se creyó que el material de Jay Dubin había sido destruido por Lennon ("demasiado chupado, parezco un pájaro"). En realidad, Yoko tiene almacenadas esas imágenes, que apenas han sido usadas".

Lee aquí el post completo de Diego A. Manrique en Facebook 
Es una pena que las imágenes sean tan incompletas, con más planos de la mano que del rostro, y no siempre bien conectadas al sonido. Pero el documento histórico es de enorme valor. Y John suena con toda la fuerza que tenía a los 40, cuando regresaba de un largo descanso, fuerza que le truncó aquel asesino a la puerta de su casa. Disfrutad del vídeo (lo que dure en la red, que los dueños de estos derechos son muy suyos). Maldito seas, Mark David Chapman.


jueves, 13 de agosto de 2015

The Who en Glastonbury: rock y canas

En Glastonbury hay cada vez más teclados y menos guitarras, pero nada sonó con más fuerza que The Who. Hay quien vaticina el fin de los macrofestivales


En 1968, los Rolling Stones invitaron a ilustres colegas a su Rock and Roll Circus, disco y telefilme que se grabaría con público. En la velada estuvieron John Lennon y Eric Clapton con un potente blues o los Jethro Tull. Pero la actuación que intimidó a los mismísimos Stones fue la de los Who, tremendos con A Quick One While He's Away. Entre eso y que la cosa acabó muy de madrugada, la banda de Jagger y Richards no tuvo su noche. Y aquella sesión histórica se quedó en un cajón casi tres décadas: no se editó hasta 1996.
Hoy se aprovecha todo, y tampoco aparece nada mejor. Los Stones encabezaron el cartel de Glastonbury hace dos años; este verano The Who echaron el cierre al gran festival británico de rock.

Lee el artículo completo de Ricardo de Querol en El País.

domingo, 17 de mayo de 2015

En la muerte de B.B. King: los últimos reyes se nos van sin relevo a la vista

"Lennon, Elvis, Hendrix, Janis, Morrison. Sinatra, Michael Jackson, Freddy Mercury, Cobain, Lou Reed. Louis Armstrong, Miles Davis, Billie Holiday, Aretha Frankin. Paco de Lucía. B. B. King. Los reyes de la música del siglo XX van mudándose al panteón. Y los que siguen aquí —Dylan, Jagger, Springsteen— dejan atrás sus mejores años sin que hayamos identificado a los sucesores en las siguientes generaciones.
No hay relevo a la vista: la música como fenómeno de masas, con estrellas que todos conocían y salían una y otra vez en la radio y la televisión, o al menos ejercían una influencia enorme en un estilo, se agota". (Lee aquí el artículo completo de Ricardo de Querol en El País




sábado, 25 de abril de 2015

Violines, trompetas y coros góspel: primavera retro con Matthew E. White y Natalie Prass


Estos sonidos generan cierto debate en casa, que nosotros somos más guitarreros, pero merecen que les prestemos atención. La factoría de Matthew E. White está llenando esta primavera de canciones de apariencia vintage, de coros góspel, de violines y trompetas. White es el autor de uno de los discos más aplaudidos este año, Fresh Blood, en el que mezcla con dulzura y sensibilidad retazos de soul, góspel y rock sureño, y en el que se luce con orquestaciones que deben mucho al sonido de finales de los sesenta y, sobre todo, primeros setenta, diríamos que con guiños sobre todo a la música negra de entonces, pero también, en cierto modo, al estilo de Paul McCartney (y alguna coda que la que viene a continuación y recuerda al nanananá la de Hey Jude). A ratos suena como las bandas sonoras de series de televisión de los setenta, o a musicales de la época, otros ratos crees estar en una Iglesia baptista, en algún momento parece el hilo musical. Pero rebosa belleza. Es un disco de tono tristón, por las letras que aluden a tragedias varias (incluidos los abusos sexuales o la muerte de Philip Seymour Hoffman) y por la voz profunda y frágil de White, pero el músico convierte ese dolor en luz, en esperanza. Para que os hagáis una idea, esto es Feeling Good is Good Enough.



Pero es que de la factoría de White, llamada Spacebomb, situada en Richmond (Virginia), nos llega esta otra maravilla. Un disco muy suavecito y melancólico, bonito a rabiar, de Natalie Prass en el que también abundan las orquestas de cuerdas y vientos y que se llama como esta chica. Esto que suena es My Baby Don't Understand Me, aquí en versión acústica.


Vayamos con lo que se ha dicho en la crítica de ambos álbumes, que han llamado mucho la atención.

domingo, 15 de marzo de 2015

Chuck Ragan nos transmite una fuerza como la del Boss Springsteen

Pedimos disculpas a los enteradillos que leen este blog por no habernos detenido hasta ahora en este cantante estadounidense, autor de uno de los discazos de 2014 que nos dejamos en el tintero en nuestra lista de diciembre. Rectificaremos nuestro error imperdonable haciendo mucho caso a este hombre de voz agerrida y grandes canciones que nos trasmite unas sensaciones similares a las del mejor Bruce Springsteen. ¿Que exageramos? Bueno, el Boss es el Boss, y estará en los libros de historia, pero no me digáis que la garganta de Chuck Ragan no tiene una fuerza comparable, además de un timbre que puede parecer familiar. Escuchadlo ya: esto es Something may catch fire, uno de esos temas que se nos meten en la cabeza y no salen.



Procedente del grupo Hot Water Music, de un rock durito sin pasarse, etiquetado como punk, pero luego también se ganó la vida como cantautor básico, con su acústica y su armónica, para acabar apostando por un animado country-rock, de ese que enlaza con el folk irlandés y te hace mover los pies.

jueves, 8 de enero de 2015

Los ocho momentos de Elvis Presley, en vídeos en su 80 cumpleaños

Elvis Aaron Presley, el Rey del Rock, cumpliría hoy 80 años, y ya vale de bromitas con que los celebrará desde su retiro paradisiaco, que aquí no somos amigos de las conspiraciones. Para nuestra desgracia, murió Elvis Presley de forma trágica en 1977, pero deja una obra tan enorme, una figura tan única, que en realidad vive para siempre.
"Antes de Elvis no había nada", dijo John Lennon, y quizás esa expresión era un poco injusta para los pioneros del rock and roll y del blues, como Chuck Berry o Muddy Waters. Pero mirando con perspectiva su impacto en la cultura de masas no queda duda: no hubo un fenómeno del rock antes que Elvis; todos los que ha habido después le deben algo. Y seguramente solo ha habido un fenómeno del rock de esa envergadura, el de los Beatles, con los que tuvo una relación primero de desconfianza y luego de odio abierto pese a la admiración que inicialmente le tenían los de Liverpool (aquí se cuenta su frío encuentro en 1965).
Breve aclaración: no cabe comparar ambos fenómenos. Elvis no era autor, sino un intérprete, el intérprete más impresionante que ha dado la música popular. Por eso no deja una discografía a la altura inalcanzable de los Fab Four, pero es que apenas componía. De ahí que llenara tantos vinilos de directos: tenía un directo brutal, era un animal del escenario, exactamente lo que no fueron los Beatles, mucho más cómodos en el estudio y que se apartaron de los conciertos a mitad de su carrera. El torrente de voz de Elvis apenas admite comparación con nadie; si insisten, con Sinatra. Al césar lo que es del césar.
No vamos a enrollarnos demasiado porque ya han escrito sobre la trascendencia de su figura los que más saben, y lo recogeremos más abajo. Pero antes vamos a repasar su carrera a fogonazos, con ocho vídeos (y sus píldoras) que corresponden a ocho momentos clave. Allá vamos.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Nuestra lista con lo mejor de 2014: 'Bunblebee', yo te nombro canción del año

Que no, que no nos hemos olvidado de vosotros, es que la vida es muy exigente y no llegamos a todo. Sabemos que seguís allí y os deseamos lo mejor en estas fiestas. A lo que íbamos: estas son nuestras canciones del año, por su orden, y el único criterio ha sido nuestra muy caprichosa elección. Aquí os ponemos el top 8 de las canciones que nos han emocionado. El año pasado estábamos folkies y campestres, pero ahora necesitamos guitarreos potentes. Podéis comentar y discrepar incluso, que el comentario es libre en este blog (y vosotros un poco vaguetes, también hay que decirlo). Estas fueron nuestras favoritas:

1.-Bumblebee (Kasabian). No os hemos escrito de esa banda en este blog, y ya va siendo hora. Fueron triunfadores en Glastonbury, cabeza de cartel de la noche de cierre, nuevas figuras de la cool Britania, adorados en su país pero que generan grandes discrepancias, grupo que amas u odias. Nosotros los amamos y, como referencia, os diremos que Rafa Cervera escribió en Babelia sobre ellos a cuento de su último álbum: "48:13 es rock del presente, en absoluto temeroso de otras músicas, deseoso de evolucionar y también de conectar con el público que les jalea y su realidad". Este Bumblebee que abre su nuevo álbum nos parece un trallazo, una fabulosa explosión de adrenalina que nos hacía falta. No podemos quedarnos quietos al oírla. Por eso la nombramos canción del año.


Kasabian - Bumblebee from Matt Hare - Colourist on Vimeo.


domingo, 2 de noviembre de 2014

Una buena crítica y varios comentarios sobre "Los Beatles en versión comprimida"

Estamos orgullosos de que la semilla, en cierto modo, se plantara aquí. La editorial El País Selección, adivinad de quién es, ha publicado el libro electrónico Los Beatles en versión comprimida, de Ricardo de Querol, que es una reunión del material publicado en el especial por el medio siglo de nuestra banda en la web de El País. Es un librito breve (24 paginitas) que da en flashes las claves de la evolución del grupo, escueto y al grano, sí, pero repleto de enlaces para escuchar, ver o leer y así saber más. Puedes comprarlo por menos de un eurito de nada, o por un poquito más de un dólar, en Amazon y en Google Play.
Como no seríamos objetivos en nuestra opinión, porque el autor es algo más que un colaborador de este blog, hemos ido en busca de una crítica en el ciberespacio. Hemos encontrado la da Verota, que escribe en el blog Papelblog y en Goodreads.com (con la firma Vero Vera):
"Llegué a este mini-libro por esas hermosas casualidades que tiene la vida. Quería leer algo corto y me apareció este libro recomendado y gratis en Amazon así que como amo la música de Los Cuatro de Liverpool lo descargué y lo leí".

jueves, 16 de octubre de 2014

Manrique: "Los Beatles podían rockear tanto o más que los Stones"



"Produce cierto sonrojo:en 2014, seguimos repitiendo la cantinela. Cincuenta años llevamos planteando, masticando, respondiendo la misma pregunta: 'Pero tú ¿eres/eras de los Beatles o de los Rolling?'. Se discute, urge reconocerlo, algo más que preferencias estéticas: ambas opciones encarnan estereotipos eternos. Resume John McMilliam: “Los Beatles pueden describirse como apolíneos y los Stones dionisiacos; los Beatles pop, los Stones rock; los Beatles eruditos; los Stones viscerales; los Beatles utópicos, los Stones realistas”.
Tan peliaguda es la cuestión que el inevitable libro sobre semejante locus classicus, Los Beatles vs. los Rolling Stones, ha tardado medio siglo en materializarse y es obra de un historiador. (...) Quizás a McMilliam le falte picardía: desecha la atracción sexual del manager, Brian Epstein, por John Lennon, olvidando las vacaciones que los dos se tomaron en España en 1963. Tampoco afina al valorar cuestiones puramente musicales, como la atribución de las etiquetas de rock o pop. Los Beatles podían rockear con tanta o más intensidad que los Stones. Se suele olvidar que los Stones tienen una riquísima producción pop..."
Lee aquí el artículo completo de Diego A. Manrique en Babelia (El País).

miércoles, 9 de julio de 2014

Jack White versus The Black Keys: una estúpida pelea y dos discos fabulosos

Debe resultar rentable para el negocio la rivalidad entre las grandes bandas de cada época. Se exageró la competencia entre los Beatles y los Stones, cuando sus miembros eran buenos amigos (y con quien estaban picados de verdad los de Liverpool era con los Beach Boys); el líder de Nirvana Kurt Covain despreciaba a Perl Jam, la otra gran referencia del grunge, a quienes consideraba unos "vendidos"; Oasis y Blur lanzaban discos la misma semana y se dedicaban lindezas como "ojalá cojan sida" en la gran batalla del brit-pop, no hablemos ya del duelo fraticida entre los hermanos Gallagher con sus respectivas bandas, Hight Flying Birds y Beady Eye.
De eso, de dar que hablar para vender más, debe ir el enfrentamiento dialéctico entre Jack White y The Black Keys, dos grandes referencias del rock actual. De otra forma no se entiende que no se reconozcan los méritos dos bandas que beben de las mismas fuentes del blues-rock, que tienen un sonido afín, que se dirigen a un mismo público, que residen y graban en Nashville, la nueva meca del rock, que han firmado algunas de las mejores piezas de lo que llevamos de siglo. White y Black Keys, el señor blanco y las teclas negras, son los autores de los dos mejores discos de este año, lanzados con pocas semanas de diferencia entre mayo y junio, los dos números uno, llamados Turn blue y Lazaretto; ambos han sido estrellas en el fabuloso festival de Glastonbury, del que recuperamos sus mejores momentos.
Oigamos para empezar estas deliciosas piezas de sus nuevos trabajos para ir abriendo boca y entramos después al detalle de su feo intercambio de golpes y a su deportivo duelo en el festival inglés. El temazo del álbum de The Black Keys es este Weigh of love, una larga sinfonía rock que incluye un par de punteos memorables de esos de mano lenta, aunque en algún momento remita al Breath de Pink Floyd. Lo de White es este brutal Lazaretto, en el que canta nervioso, rapeando, y hace rugir su guitarra como hacía con The White Stripes antes de sorprendernos con un violín. Oíd y disfrutad.

La chispa de su pique saltó hace casi un año. La vecindad en Nasville no agradaba al señor White, que sufría por compartir el colegio de sus hijos con la hija de Dan Auerbach, el líder de The Black Keys.
En medio de una batalla legal en torno a su divorcio, se divulgó un email de White a su entonces esposa Karen Elson en que decía: “Mi preocupación con Auerbach es porque no quiero que los niños sufran nada relativo a esta mierda. Esto significa que voy a tener que estar doce putos años sentado en sillas de niños (en el colegio) junto a ese gilipollas con otras personas que intentarán relacionarnos. Así él tendrá la posibilidad de meterse en mi mundo y copiarme”, informó TMZ.
El último episodio de este choque de egos se produjo este mes de junio en un mismo número de la revista Rolling Stone.