viernes, 23 de octubre de 2015

John Lennon no tenía razón: las diez canciones que odiaba de los Beatles

Leemos a Xavier Valiñio en Efeeme una lista de las diez canciones de los Beatles que John Lennon detestaba, según dijo en algún momento de su vida. Bueno, no vamos a caer en la ingenuidad de defender cualquier cosa que firmaran los Fab Four, quienes trabajaron a un ritmo frenético de dos álbumes por año, más un montón de singles, lo que explica esos temas de relleno poco trabajados. Comprendamos también que, después de conocer a Dylan, a John le importaban mucho las letras, y se avergonzaba de muchas que escribió o tuvo que interpretar. Pero queremos repasar esa lista para señalar qué canciones son salvables -parece haber un claro sesgo en contra de las creaciones de McCartney- y señalaremos alguna ausencia. La falta más notable, lo sentimos por la maravillosa película de animación que inspiró, es Yellow Submarine, tema simplón e infantiloide que seguramente escribieron Lennon y McCartney para burlarse de Ringo Starr (repitieron la jugada con Octopus Garden). Vamos a recordarla para entender que los Beatles también hicieron vulgaridades, pero que no siempre uno es buen juez de sí mismo (y menos de su encarnizado rival). Luego pasamos a detallar la lista:

Esta es la lista de Efeeme y nuestras muchas pero fundadas objeciones:


1. ‘It’s only love’ (“Help!”, 1965). Una de autocrítica. En una melodía más que aceptable, John escribió una letra que luego calificó de "asquerosa". Vale, la letra es facilona, pero en ese vicio caían muchas de las que habían hecho en sus primeros años, incluidas las más memorables. Desde luego no es de sus mejores composiciones, pero salvamos el tema, cantado con su estilo personal, contra el criterio de su autor.
2. ‘Run for your life’ (“Rubber soul”, 1965). Asunto peliagudo: "Prefiero verte muerta, nena, que con otro hombre". Letra más que desafortunada: repugnantemente machista. Si uno quitara esa letra podría salvar el tema, con un ritmo animado y esa guitarra de Harrison tan suya, pero no se puede quitar la letra. John se dio cuenta años después y lo admitió. “Una canción de usar y tirar”, dijo a modo de consulta. Vale, de acuerdo. Aunque, por desgracia, la mitificación de los celos, hasta los criminales, ha sido habitual en el rock de aquellos años (e incluso en el más reciente, ¿verdad, Loquillo?). 
3. ‘When I’m sixty four’ (“Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, 1967). Aquí empezamos con los ataques de John a las canciones más propias del estilo de McCartney, que le parecían "par abuelas". Vale, quizás guste a alguna ancianita, lo que tampoco es tan malo. Lo cierto es que el tema funciona estupendamente bien dentro del Sgt. Pepper's, que oscila todo el rato entre la banda pachanguera/circense/pueblerina y el desparrame psicodélico. 
4. ‘Lovely Rita’ (“Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, 1967). Podríamos decir lo mismo: la crítica solo demuestra la falta de sintonía entre los dos cerebros de los Beatles. Lo que irritaba a John en este caso eran esas letras noveleras de Paul: "Son historias sobre gente aburrida que hace cosas aburridas, carteros, secretarias, gente que escribe a su casa...", dijo. Nosotros, sin que sea nuestra canción favorita, la salvamos. 
5. ‘Good morning, good morning’ (“Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, 1967). Vale es una canción algo floja, aunque tampoco chirría demasiado en un álbum soberbio. John la consideró “una canción desechable, un pedazo de basura”. Tampoco es eso. Salvaremos la voz de John y ese punteo final.
6. ‘Hello, goodbye’ (single, 1967). De acuerdo completamente. Quizás compite por el título de canción de los Beatles, por delante de Yellow Submarine. A John le molestó, con razón, que fuera la cara A del single cuando en la B estaba la magnífica I am the walrus. Si tuvo algo bueno, es que demostró una línea agotada, y que renunciaron a continuar. Si acaso, tiene cierta gracia el improvisado final (que se recuperó para el Love del Circo del Sol). “Apesta a millas de distancia”. decía John. Vale.
7. ‘Lady Madonna’ (single, 1968). Oh, aquí discrepamos mucho de John, que dijo: “Tenía un buen gancho de piano, pero realmente la canción no iba a ninguna parte”, aseguró. “Tal vez yo ayudé a Paul con parte de la letra, pero no estoy orgulloso de ello en absoluto”. Otra vez la manía a lo más auténtico de McCartney. Es un temazo, lleno de ritmo, lo más negro que hicieron los Beatles. ¿La letra es mejorable? Vale, pero tampoco nos importa tanto. Hasta el tonto cacareo gallináceo de los coros nos hace gracia.
8. ‘Ob-la-di, ob-la-da’ (“The Beatles-White Album”, 1968). Menos mal que te diste cuenta, John. Es una canción espantosa. De la línea más infantilizada en que reincidió alguna vez, admitámoslo, McCartney. Solo le convenció a él. Lennon la "detestaba abierta y explícitamente”, y todos menos Paul se oponían a que fuera single. Quiero olvidarla ya.
9. ‘Sun King / Mean Mr. Mustard’ (“Abbey Road”, 1969). Tenemos bastante reparos a esta inclusión. Debemos recordar que el empalme de breves canciones de la cara B de Abbey Road es para muchos una obra maestra, el canto del cisne de la banda, y nos contamos entre los admiradores. Que cada uno de los cachitos sea genial es, claro, más debatible, pero forman un todo para la historia. Sun King funciona bien como breve intro (ese arpegio inicial podrían firmarlo Pink Floyd), aunque la parte vocal decae, y derrapa cuando introduce extrañas frases en italiano (¿o itañol?), lo que probablemente era idea de Paul. Seguramente es ese Sun King lo que irritaba en John, al que luego en Mean Mr. Mustard oímos de forma más que solvente y muy en su estilo. Claro que lo mejor viene detrás: Polythene Pam y, sobre todo, la gloriosa She Came In Through The Bathroom Window. Cabe algún pero a ese arranque pero no, John no tiene razón.
10. ‘Let it be’ ('Let it be', 1970). Por Dios santo, nunca mejor dicho. Let it be es uno de los mejores temas de la historia, y sin duda de la trayectoria de la banda. ¿Que la letra de Paul es ñoña, que parece referirse a la Virgen María en un inesperado ataque de beatería? Vale, puede reprocharse eso. Aunque Paul asegura que se refería a su madre, Mary, tras verla en sueños. Da igual: la melodía es fabulosa, la voz de Paul suena en su mejor momento, la ejecución (por unos Beatles muy crispados en las sesiones de Let it be) es impecable, y el tema es parte de la memoria colectiva. No era la onda en que estaba ya Lennon, pero es un gran McCartney. No, John, no te metas con Let it be. La declaramos la mejor canción de los Beatles de las que detestaba John y la oímos para terminar este post. Para que chinche ese John rencoroso, cogemos una versión de Paul en solitario. (Y eso que nosotros siempre fuimos y seremos lennonistas antes que mccarnistas, lo cortés no quita lo valiente).

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