
Los chicos de Extremoduro han encadenado dos discos gloriosos: La ley innata, de 2008, un álbum conceptual que marcó un giro en su trayectoria hacia melodías más complejas, y ahora este Material defectuoso, que lo confirma. Atención a la estrategia: el grupo va a concentrarse en su trabajo de estudio y (como los Beatles después de Rubber Soul) nos dicen que renuncian al directo y a la promoción hasta nuevo aviso. "No hay vídeo nuevo. No van a dar entrevistas. Ni ruedas de prensa. No hay comentario de texto del nuevo disco. No hay fotos nuevas. No habrá gira", dice la escueta nota que enviaron. Si el único objetivo es tener un buen sonido, vaya si lo han logrado. Por ejemplo, escuchad esta Dulce introducción al caos de hace tres años, la canción que cambió la forma en que muchos escuchábamos a los chicos de Plasencia.
Extremoduro son más maduros y su estilo ha evolucionado mucho, y eso es bueno y merece aplausos, aunque algunos de sus acérrimos ahora los llamen Extremoblando. Ellos han sabido ir avanzando, siempre rodeados de buena gente. Surgieron en los últimos 80 y en los 90 llamaban tanto la atención que fueron apadrinados por el gran Rosendo. Se enmarcaban en un rock urbano que definieron como "transgresivo", un guiño al rock progresivo de los 70 aderezado con su aire canalla, sus letras ácidas y su acento del sur. Otros colaboradores ilustres fueron Fito (entonces en Platero y Tú) y con el poeta Manolo Chinato. Finalmente han adoptado un sonido más complicado, ambicioso, con más melodías sin perder el guitarreo americano. La clave ha sido la sintonía entre sus dos líderes, el carismático Robe Iniesta, el fundador de la banda en 1987 y cantante, y el guitarrista Uoho, que se incorporó en 1993 y fue ganando mucho peso en la composición hasta lograr que Extremoduro suenen tan bien como suenan. ¡Ay, cuántas cosas mágicas ocurren cuando se juntan dos de los buenos!
Extremoduro es lo más grande! Rock del bueno y ya está
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